Un proyecto conjunto entre L’Oréal México, Matter of Trust (MoT) y el Fideicomiso Pro‑Bosque de Chapultepec busca recolectar cabello humano proveniente de salones de belleza para transformarlo en tapetes que pueden absorber aceites e hidrocarburos en cuerpos de agua. Los responsables calculan que un kilogramo de cabello puede retener entre cinco y nueve litros de hidrocarburos, lo que señala su potencial como biosorbente en entornos urbanos e industriales.
En una prueba piloto realizada en el Bosque de Chapultepec se utilizaron 17.4 kg del material para intervenir un estanque y evaluar tanto su eficacia como su durabilidad en condiciones reales. La iniciativa forma parte del programa “Estilistas por un futuro”, donde cadenas de salones como Leonora Studio y Urban Curls participan como puntos de acopio.
Desde una perspectiva crítica, la iniciativa destaca por su enfoque de economía circular —transformar un residuo en recurso— lo que es loable en sí mismo. No obstante, quedan interrogantes clave: la escalabilidad del proyecto, su costo logístico a gran escala, y la frecuencia con la cual los tapetes deben renovarse o retirarse para seguir siendo efectivos. Además, es importante que esta tecnología complemente —no sustituya— políticas robustas de control de contaminantes en origen, pues parece más una intervención paliativa que una solución estructural.



