El Producto Interno Bruto (PIB) de México presentó una variación anual de 5.4 % en el segundo trimestre de 2025, al alcanzar un total de 35.8 billones de pesos corrientes, de acuerdo con el más reciente boletín del INEGI. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por el incremento en el consumo final, las exportaciones y las remuneraciones a los asalariados.
Desde el enfoque del ingreso, la remuneración de los asalariados representó el 30.4 % del PIB, con un aumento anual de 11.7 %, mientras que el excedente bruto de operación se mantuvo como el componente más alto, con una participación de 40.6 %. El ingreso mixto bruto aportó 21.9 % y los impuestos netos (impuestos menos subsidios) representaron el 7.1 % restante.
Por el lado del gasto, el consumo final se mantuvo como el principal motor de la actividad económica, representando el 80.2 % del PIB y alcanzando los 28.7 billones de pesos, lo que significó un crecimiento anual de 4.4 %. Las exportaciones, que totalizaron 14 billones de pesos, mostraron un repunte de 19.8 % anual, mientras que la formación bruta de capital fijo creció apenas 0.7 %, situándose en 8.1 billones de pesos.
Cabe destacar que las importaciones, que se restan del cálculo del PIB, sumaron 14.2 billones de pesos, un aumento de 16.6 % respecto al mismo trimestre de 2024. La discrepancia estadística, habitual en este tipo de mediciones, fue de -857.7 mil millones de pesos.
Este reporte trimestral refleja una economía que continúa expandiéndose, aunque con signos de desaceleración en la inversión fija, y con un dinamismo sostenido en sectores vinculados al comercio exterior y al mercado laboral. El dato cobra relevancia en el contexto de transición gubernamental y retos fiscales, donde las fuentes del crecimiento económico serán claves para definir la sostenibilidad de las políticas públicas.



