Miss Universo 2025 continúa en el centro de la discusión pública tras una serie de controversias que han puesto en duda la transparencia y estabilidad del certamen. La coronación de Fátima Boch, representante mexicana, generó reacciones divididas entre seguidores, exconcursantes y especialistas en certámenes de belleza, quienes señalan inconsistencias y falta de claridad en el proceso de elección.
Una de las controversias más comentadas gira en torno al papel de Raúl Rocha Cantú, propietario de la franquicia, cuya presencia e influencia dentro del evento han sido cuestionadas. Su participación en decisiones internas, sumada a tensiones previas con otras figuras del certamen, ha alimentado especulaciones sobre conflictos de liderazgo que afectan la credibilidad del concurso a escala internacional.
Otro punto que ha provocado debate es la postura de Nawat Itsaragrisil, directivo de Miss Grand International, quien ha criticado abiertamente la edición 2025. Sus declaraciones han intensificado la percepción de rivalidad entre organizaciones de belleza y han dado pie a cuestionamientos sobre el rumbo actual de Miss Universo, particularmente en temas de producción, administración y selección final.
A pesar de las polémicas, la organización insiste en que el certamen mantiene estándares de transparencia y profesionalismo. Sin embargo, las reacciones del público continúan divididas, y el escrutinio hacia la nueva reina y hacia los directivos podría marcar el rumbo de futuras ediciones. Observadores consideran que el reto principal será recuperar la confianza global y demostrar que Miss Universo sigue siendo un referente en competencias de belleza.



