El cierre económico de 2025 confirma la persistente debilidad del sector manufacturero en México, contrastada por un modesto avance en el ámbito no manufacturero. Según el más reciente informe del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), el indicador manufacturero cayó de 46.9 a 45.5 puntos en noviembre, marcando su vigésimo mes consecutivo en zona de contracción y profundizando la tendencia negativa observada en trimestres anteriores.
Dentro de este indicador, destacan retrocesos relevantes: los nuevos pedidos cayeron 2.5 puntos y la producción 1.9, lo que apunta a una menor demanda y actividad operativa. Los inventarios también sufrieron una caída significativa de 2.9 puntos, ubicándose en 42.7 unidades, mientras que el empleo avanzó ligeramente a 44.0 puntos, moderando su ritmo de contracción. Únicamente el componente de entrega de productos se mantuvo en expansión con 52.6 puntos.
En contraste, el sector no manufacturero —que incluye servicios y comercio— logró mantenerse en zona de expansión por segundo mes consecutivo, alcanzando 50.3 puntos, aunque con una baja marginal respecto al mes previo. La tendencia-ciclo también mostró avance, mientras que la medición ajustada por tamaño de empresa cayó 2.2 unidades, lo que refleja una moderación en el dinamismo observado anteriormente.
Los datos sectoriales se enmarcan en una coyuntura económica adversa: el consumo apenas creció 0.35% anual hasta octubre, su nivel más bajo desde 2020, mientras que la inversión fija bruta retrocedió 6.79% en el acumulado anual. El componente industrial acumula una caída de 1.65%, con todos sus subsectores —minería, construcción, servicios básicos y manufactura— mostrando retrocesos anuales. Particularmente, la manufactura, que representa 66% de la actividad industrial y 20.5% del PIB, registró una contracción anual de 2.26% en septiembre, la mayor desde agosto de 2020.
En este contexto, el Banco de México proyecta un crecimiento de apenas 0.3% para el cierre de 2025, con un posible rebote a 1% en 2026. No obstante, mientras la manufactura sigue sin piso claro y los servicios avanzan a ritmo lento, el panorama económico general apunta a una recuperación frágil y dependiente de factores externos, como las exportaciones, que han sostenido la actividad durante el año.



