El Banco Mundial ha emitido una severa advertencia global: el costo del servicio de la deuda externa para los países en desarrollo ha escalado a niveles récord. Esta carga financiera, exacerbada por la política monetaria restrictiva de los bancos centrales avanzados (altas tasas de interés) y la inestabilidad global, está consumiendo una proporción insostenible de los presupuestos nacionales.
El informe del Banco Mundial subraya que el alto costo de la deuda desvía recursos cruciales que deberían destinarse a inversión productiva (infraestructura y energía) y gasto social (educación y salud). Para muchos países de bajos ingresos, el servicio de la deuda se ha convertido en el principal obstáculo para la reducción de la pobreza y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Desde una perspectiva crítica, el problema de la deuda se ha agravado por la falta de transparencia en los préstamos otorgados por actores no tradicionales, como algunos países y fondos privados. La falta de claridad en los términos de estos préstamos dificulta las negociaciones de reestructuración y prolonga las crisis de solvencia.
El Banco Mundial y el FMI han urgido a una acción coordinada para reestructurar la deuda de las naciones más pobres, pero la lentitud del proceso multilateral ha sido un factor de frustración. La alta deuda no solo amenaza la estabilidad económica de los países en desarrollo, sino que representa un riesgo sistémico para el sistema financiero global, ya que los incumplimientos podrían tener efectos de contagio. La solución pasa por la disciplina fiscal, el crecimiento económico inclusivo y la reingeniería de las estructuras de deuda.



