Los datos preliminares de contratación en Estados Unidos mostraron una marcada debilidad, con la creación de empleos en noviembre significativamente por debajo de las expectativas de los analistas. Esta desaceleración en el ritmo de contratación es un indicador clave de que el mercado laboral está finalmente cediendo a la política monetaria restrictiva implementada por la Reserva Federal (Fed).
La Fed ha mantenido los tipos de interés en sus niveles más altos en dos décadas con el objetivo explícito de enfriar la demanda y, en particular, el mercado laboral, para así contener la inflación salarial y devolver la inflación general a su objetivo del 2%.
Desde una perspectiva de finanzas y política monetaria, los datos débiles del mercado laboral son un factor crucial. El aumento de las solicitudes de subsidio por desempleo y la reducción de las ofertas de trabajo refuerzan la tesis de que la Fed ya no necesita subir más las tasas. De hecho, el mercado comienza a descontar una pausa prolongada e incluso la posibilidad de un recorte de tasas a principios de 2026 si la debilidad se convierte en contracción.
Críticamente, la desaceleración del empleo, si bien es una condición necesaria para la Fed, conlleva el riesgo de un «aterrizaje forzoso». Si el mercado laboral se contrae demasiado rápido, la economía podría entrar en una recesión, lo que afectaría negativamente las ganancias corporativas y la estabilidad financiera global.



