El consejo de administración de Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS), el banco más antiguo del mundo y actualmente controlado por el Estado italiano, emitió una declaración de «plena y unánime confianza» en su director ejecutivo, Luigi Lovaglio. Este apoyo institucional se produce en un momento de crisis de gobernanza, ya que Lovaglio está siendo investigado por la fiscalía de Milán por presunto abuso de información privilegiada y manipulación de mercado relacionada con las acciones de Mediobanca.
La investigación se centra en transacciones bursátiles que supuestamente involucran a Lovaglio y al magnate Francesco Caltagirone (a través de la holding Delfin). A pesar de la gravedad de las acusaciones, la junta directiva de MPS argumenta que la investigación se refiere a hechos ocurridos fuera del ámbito de sus funciones actuales y que, por lo tanto, no comprometen su capacidad para liderar el banco.
Desde una perspectiva crítica, el respaldo de la junta directiva, dominada por el Tesoro italiano, es un intento de contener el riesgo reputacional y asegurar la estabilidad en el proceso de privatización de MPS. El Estado italiano es el principal accionista y debe vender su participación para cumplir con los compromisos adquiridos con la Unión Europea. La inestabilidad en el liderazgo, con el CEO bajo investigación, podría socavar la confianza de los inversores privados que se buscan atraer.
El caso subraya la continua fragilidad del sistema bancario italiano y la dificultad para separar la gobernanza corporativa de las disputas políticas y financieras de alto nivel. La capacidad de Lovaglio para ejecutar la estricta reestructuración necesaria para la privatización será puesta a prueba bajo un intenso escrutinio judicial.



