La revista Time decidió que la Persona del Año 2025 no sea un individuo, sino un grupo: los llamados “arquitectos de la inteligencia artificial”, figuras que han imaginado, diseñado y construido las herramientas de IA que hoy transforman economías, instituciones y la vida cotidiana. Entre ellos destacan Jensen Huang (Nvidia), Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAI), Mark Zuckerberg (Meta), Lisa Su (AMD), Demis Hassabis (Google DeepMind), Dario Amodei (Anthropic) y Fei-Fei Li, académica referente en IA centrada en el ser humano.
Time argumenta que en 2025 la IA “despuntó con fuerza” y quedó claro que “no habrá vuelta atrás”. El editor Sam Jacobs sostuvo que nadie tuvo un impacto tan grande como quienes construyeron esta tecnología, pues sus decisiones están “remodelando el panorama de la información, el clima y nuestros medios de vida”. La revista califica a la IA como la herramienta más relevante en la competencia entre grandes potencias desde las armas nucleares, subrayando su dimensión geopolítica y estratégica.
El auge se ha visto impulsado por el despliegue masivo de modelos como ChatGPT, que según su director Sam Altman ya es utilizado por alrededor de 800 millones de personas cada semana. Al mismo tiempo, las grandes tecnológicas destinan miles de millones de dólares a centros de datos, chips avanzados y nuevos servicios basados en IA, en una carrera por no quedarse atrás frente a sus competidores. Analistas citados señalan que la adopción de la IA está siendo más rápida que la de internet o los teléfonos inteligentes, al integrarse silenciosamente en hardware, software y servicios que los usuarios emplean sin siquiera ser plenamente conscientes.
En el plano social, la IA ya compite con motores de búsqueda y redes sociales como herramienta para planear viajes, buscar regalos, elegir recetas o resolver tareas diarias. Para muchos consumidores se ha convertido en un asistente ubicuo; para otros, en una tecnología que prefieren evitar por preocupaciones sobre consumo de energía, uso de datos y posible impacto en empleos. Expertos consultados advierten que el verdadero desenlace dependerá de cómo millones de personas decidan aplicar estas herramientas: pueden ser un multiplicador de inclusión y oportunidades o un factor que agrave desigualdades existentes.
La elección de los “arquitectos de la IA” también encaja en la tradición de Time de premiar a colectivos o tecnologías cuando marcan un cambio de época. En 1982 la revista reconoció a la computadora; en 2002 a los “whistleblowers” y en 2014 a los trabajadores que combatieron el ébola. En 2006, la Persona del Año fue “Tú”, en alusión al poder de los usuarios en la revolución de internet. Ahora, la portada recrea la famosa foto de obreros en un rascacielos de Nueva York, pero sustituye a los trabajadores por los líderes de la IA, un guiño al peso estructural que se atribuye a esta tecnología en la nueva fase del capitalismo digital.
Voces del sector subrayan que el reconocimiento es, al mismo tiempo, un recordatorio de la responsabilidad que recae sobre quienes desarrollan y comercializan estas herramientas. A pesar del entusiasmo, especialistas advierten que la IA todavía se encuentra en una etapa temprana para garantizar sistemas “fiables, responsables y alineados con valores humanos”. La conclusión es que el poder transformador no reside solo en las empresas y sus líderes, sino también en las decisiones regulatorias, en el uso cotidiano que haga la sociedad y en la capacidad de orientar esta revolución tecnológica hacia beneficios amplios, y no solo hacia nuevas concentraciones de poder económico y geopolítico.



