La exjefa de gabinete del expresidente Donald Trump ofreció un retrato crítico del funcionamiento interno de la Casa Blanca, al detallar tensiones constantes, desacuerdos políticos y errores de conducción durante el periodo en que formó parte del círculo más cercano al mandatario.
En sus declaraciones, describió un entorno marcado por la falta de coordinación, decisiones impulsivas y dificultades para mantener una estrategia clara en temas clave de gobierno. Señaló que las fricciones entre asesores y el propio presidente eran frecuentes y complicaban la ejecución de políticas públicas.
La exfuncionaria también apuntó que varias crisis pudieron haberse manejado de mejor manera si hubiera existido mayor apertura al diálogo y respeto por los procesos institucionales. A su juicio, la dinámica interna terminó afectando tanto la imagen del gobierno como su capacidad operativa.
Estas revelaciones reavivan el debate sobre el estilo de liderazgo de Trump y el clima laboral que imperó en su administración, además de aportar nuevos elementos a la discusión pública sobre el funcionamiento del poder ejecutivo estadounidense en ese periodo.



