El calendario internacional de moda ya definió el tono del ready-to-wear para Otoño-Invierno 2026. Las semanas de la moda en Nueva York, Londres, Milán y París no sólo organizan desfiles: funcionan como termómetro creativo y comercial para la industria.
Calendario y renovación creativa
La temporada inició en Nueva York del 11 al 16 de febrero; continuó en Londres del 19 al 23; después en Milán del 24 de febrero al 2 de marzo y cerrará en París del 2 al 10 de marzo. Este recorrido marca la segunda presentación de varias direcciones creativas estrenadas en septiembre pasado, lo que permite medir continuidad y ajustes en las casas de moda.
Siluetas, archivos y nuevas narrativas
En Nueva York, Proenza Schouler mostró la primera colección de Rachel Scott al frente de la firma, con énfasis en trabajo artesanal, pliegues y referencias a piezas de archivo reinterpretadas. Ralph Lauren reforzó su identidad clásica mediante accesorios marcados y una paleta dominada por tonos café.


Coach exploró un contraste entre referencias grunge y colorido intenso, mientras Tory Burch apostó por capas, metalizados y piezas de impacto. Carolina Herrera centró su propuesta en mujeres vinculadas al arte, integrando estampados animales y volúmenes definidos. Calvin Klein, bajo Veronica Leoni, retomó códigos de las décadas de 1970 y 1980 con siluetas amplias. Michael Kors, al cumplir 45 años de marca, combinó sastrería estructurada con materiales tradicionales revisados.
Impacto industrial y cultural
Más allá de las prendas, la temporada confirma que el ready-to-wear equilibra herencia e innovación. Las firmas revisan su archivo para sostener identidad, mientras adaptan proporciones y materiales a un mercado global que exige coherencia entre creatividad y viabilidad comercial. El circuito internacional sigue siendo el eje donde se cruzan narrativa estética, estrategia empresarial y proyección cultural de la moda.



