La confianza del consumidor en México subió en junio de 2026, aunque se mantuvo por debajo del nivel observado un año antes, una señal de que los hogares perciben una ligera mejoría reciente, pero todavía enfrentan cautela sobre el rumbo económico.
INEGI y Banco de México informaron que el Indicador de Confianza del Consumidor se ubicó en 43.8 puntos con cifras desestacionalizadas, lo que representó un aumento mensual de 0.4 puntos. Sin embargo, frente a junio de 2025, el indicador registró una caída de 1.8 puntos.
El dato muestra una recuperación moderada respecto a mayo, pero no suficiente para revertir el deterioro anual. Esto importa porque la confianza de los hogares suele anticipar decisiones de consumo, ahorro y compras de bienes duraderos, variables relevantes para el desempeño de la economía interna.
Al interior del indicador, la lectura fue mixta. La percepción sobre la situación económica actual de los hogares mejoró 1.2 puntos mensual, hasta 51.2 puntos, mientras que la posibilidad de comprar bienes duraderos, como muebles, televisores, lavadoras u otros electrodomésticos, avanzó 1.1 puntos, hasta 30.0 puntos.
También mejoró la percepción sobre la situación actual del país, con un avance mensual de 0.7 puntos, aunque este componente se ubicó en 37.5 puntos, todavía 3.4 puntos por debajo del nivel de junio del año pasado. La expectativa sobre la economía nacional dentro de 12 meses avanzó apenas 0.3 puntos mensual, pero cayó 4.4 puntos anual.
El dato menos favorable estuvo en la expectativa económica de los hogares para los próximos 12 meses, que bajó 1.0 punto respecto a mayo y se colocó en 56.4 puntos. Esto refleja que, aunque las familias reconocen cierta mejora en su situación presente, no necesariamente trasladan esa percepción hacia el futuro inmediato.
En los indicadores complementarios también hubo señales relevantes. Las posibilidades actuales de ahorrar parte de los ingresos aumentaron 1.4 puntos, mientras que la percepción sobre la situación del empleo en el país para los próximos 12 meses bajó 0.2 puntos mensual y 2.7 puntos anual.
Para los hogares, este comportamiento implica prudencia: puede haber mayor disposición a realizar algunos gastos, pero sin un cambio claro en las expectativas de ingreso, empleo e inflación, las decisiones de compra importantes seguirán contenidas. Para las empresas, especialmente comercio, servicios y bienes duraderos, el dato sugiere un consumidor menos deteriorado que en mayo, pero todavía lejos de una confianza sólida.
La evolución de la confianza será clave para medir la fuerza del consumo privado durante la segunda mitad del año. El siguiente dato, programado para agosto, permitirá observar si el repunte mensual fue el inicio de una recuperación o solo una pausa dentro de una tendencia de menor optimismo económico.



