Geopolítica y Comercio
Uno de los principales resultados de la reunión entre Trump y Xi Jinping fue demostrar la creciente importancia de China como un elemento determinante en la redefinición de la relación entre México y Estados Unidos y para el futuro del TMEC. Por ejemplo, la oficina del Representante Comercial (USTR) de ese país informó que daría a conocer el resultado de la investigación sobre exceso de capacidad productiva, en la que están involucrados China, México, la Unión Europea y otros 13 países, hasta concluir las discusiones comerciales entre ambos países, que iniciaron el domingo 20 de septiembre en Nueva York y terminaron el jueves en la Casa Blanca, a pesar de tener los resultados desde mayo.
A partir de la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional en diciembre, donde se indica que “no puede haber seguridad nacional sin seguridad económica”, el gobierno de Trump ha enfatizado que la revisión del TMEC debe incluir elementos que fortalezcan la seguridad nacional de Estados Unidos, y para alcanzarlos es indispensable reducir la inversión y el uso de componentes chinos en las cadenas de suministro de la región. Para ello, el USTR está buscando elevar el contenido regional en la fabricación de autos, autopartes y de otros productos que considera estratégicos y que cuentan con un alto porcentaje de insumos chinos.
Las exigencias de Washington ponen contra la pared al gobierno mexicano, pues las importaciones chinas – en su mayoría insumos y bienes intermedios que se utilizan para la producción – representaron 17.3% de las importaciones totales del país durante los primeros siete meses del año, siendo China el segundo proveedor de la economía mexicana después de Estados Unidos, cuyas importaciones representaron el 37.8% durante el mismo periodo. Por su parte, China fue el cuarto proveedor de la economía estadounidense durante este periodo, y sus importaciones representaron el 7.5% del total importado por la Unión Americana.
La posibilidad que Estados Unidos reduzca al 15% el arancel para autos, acero y aluminio depende en parte de que México implemente nuevas medidas que restrinjan el uso de componentes chinos en los equipos de inteligencia artificial, en los electrodomésticos y equipo médico que exporta a la Unión Americana, lo que afectaría primordialmente a la transformación de aluminio en el país. El país carece de reservas significativas de bauxita, la materia prima esencial, y no cuenta con las condiciones de energía eléctrica que requiere la refinación primaria.
Por otra parte, México está implementando diversas medidas para reducir sus importaciones de productos chinos y para filtrar los proyectos de inversión que puedan realizarse en territorio mexicano. En enero de este año, el gobierno de Sheinbaum anunció nuevos aranceles a más de 1,400 fracciones para productos de países con los que México no tiene un tratado de libre comercio, las que equivalían entonces al 39% de las importaciones totales y 20 de esos puntos correspondían a importaciones chinas.
En marzo, Ebrard anunció que habría una reunión de alto nivel con el gobierno chino para evaluar la viabilidad de estos aranceles, pero Palacio Nacional la ha pospuesto. A pesar de las presiones de Washington, México tendrá que llevar a cabo este encuentro pues es el principal comprador de autos chinos en el mundo, el segundo cliente de China en el hemisferio, después de Estados Unidos, y uno de sus diez principales compradores de productos en el mundo.
Sheinbaum también envió recientemente una iniciativa de ley que modifica la Ley de Inversión Extranjera adecuando la Comisión de Inversión Extranjera al modelo del Comité de Inversión Extranjera de Estados Unidos, incorporando a las secretarías de Defensa, Marina y Seguridad Nacional e incluyendo la seguridad nacional como un criterio para aceptar nuevos proyectos. Sin embargo, los montos de inversión directa china no están disponibles en el registro de la Comisión de Inversión Extranjera de la Secretaría de Economía.
Eventualmente, México tendrá que definir su postura ante China dentro de una política comercial integral que permita hacer frente a los retos derivados de la conformación del nuevo régimen internacional que está sucediendo. Continuar posponiendo su elaboración acentuará la dependencia política de Estados Unidos y reducirá el espacio de maniobra ante los nuevos desafíos. Dicha política será un elemento que ayudará a marcar los objetivos internacionales de México y lo posicionará o, sin ella, deberá aceptar lo que acuerden otras naciones.



