El panorama del entretenimiento audiovisual en México atraviesa una transformación profunda en los hábitos de consumo dentro y fuera del hogar. La presencia de televisores en los hogares del país registró un descenso histórico al ubicarse en 89.5 %, mientras que el teléfono inteligente consolidó su liderazgo como el dispositivo primario para el acceso a contenidos digitales, películas y series.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la preferencia de las audiencias se ha desplazado de las pantallas tradicionales hacia los dispositivos móviles conectables. Esta tendencia redefine la forma en que el público interactúa con el cine y la televisión, sustituyendo la experiencia de la sala de estar por la flexibilidad individual del smartphone.
En la evaluación de la penetración tecnológica, el gasto promedio mensual en servicios de telefonía móvil e internet portátil ha mantenido un comportamiento dinámico a la par del crecimiento de la conectividad en el país. Paralelamente, la adopción de las pantallas inteligentes (Smart TV) dentro de las viviendas con acceso a internet alcanzó un 37.8 %, lo que demuestra que, cuando se utiliza la televisión, se hace preferentemente vinculada a plataformas de streaming y bajo demanda. Sin embargo, la penetración general del televisor tradicional en los hogares sufrió una contracción respecto a mediciones previas, rompiendo con la hegemonía histórica que mantuvo durante décadas como el centro del entretenimiento familiar.
Especialistas del sector audiovisual y de estudios de mercado de Nielsen IQ explicaron que esta baja en la disponibilidad de aparatos de televisión responde, en parte, a cambios demográficos y a la proliferación de hogares unipersonales. En estos espacios, las nuevas generaciones priorizan la adquisición de otros bienes duraderos y optan por resolver sus necesidades de consumo de video exclusivamente mediante computadoras portátiles o teléfonos inteligentes. Asimismo, la posibilidad de llevar el teléfono a cualquier lugar convierte a este equipo en la pantalla principal para consumir transmisiones en vivo, producciones cinematográficas y series sin depender de un espacio físico determinado.
Las métricas del INEGI confirman que el 77.7 % de los usuarios de teléfonos inteligentes en México utiliza sus dispositivos móviles directamente para acceder a contenidos de audio y video en línea. Esta cifra supera de manera considerable el tiempo que las audiencias dedican a la programación de televisión abierta o por cable. El fenómeno ha impulsado a las casas productoras, distribuidoras cinematográficas y cadenas de televisión a adaptar sus formatos narrativos y esquemas de comercialización para pantallas verticales y de menor tamaño.
El sector comercial prevé repuntes temporales en la adquisición de pantallas de televisión impulsados por eventos deportivos internacionales y temporadas de ofertas. No obstante, los datos oficiales del INEGI confirman un cambio estructural definitivo en el consumo de televisión en México, posicionando al teléfono inteligente como el rey indiscutible de la distribución audiovisual en la era digital.



