Según un informe trienal del Banco de Pagos Internacionales (BIS), la participación del peso mexicano en el mercado de divisas ha crecido considerablemente. El peso se ha posicionado entre las 14 monedas más negociadas a nivel global, superando a divisas como el dólar neozelandés y la corona noruega. El informe, que fue realizado en abril de 2025, revela que el volumen de negociación promedio del peso mexicano aumentó un 28%, alcanzando los 9.6 millones de dólares diarios. Este incremento en la liquidez y la facilidad de uso del peso lo han convertido en un activo clave para los inversionistas que buscan diversificar sus carteras.
La creciente popularidad del peso mexicano en los mercados internacionales no es solo una cuestión de volumen, sino también de estabilidad. Una mayor liquidez en una moneda reduce la volatilidad y, por lo tanto, reduce la presión sobre el banco central para intervenir en el mercado. El informe del BIS señala que la mayor parte del comercio del peso, el 82%, se realiza fuera de México, lo que indica que la moneda es vista como un activo global.
El caso del peso mexicano es un ejemplo de cómo una política monetaria prudente y la estabilidad económica pueden generar confianza en los mercados. La solidez del peso, a pesar de los riesgos globales, es un reflejo del buen desempeño de la economía mexicana y de la confianza de los inversionistas en el país.



