El mercado del petróleo se ha caracterizado por una fuerte volatilidad, con los precios del crudo tocando mínimos de cuatro meses para luego rebotar con fuerza. El descenso inicial de los precios se debió a la preocupación por una posible desaceleración de la demanda, con datos que muestran un aumento en los inventarios de crudo de Estados Unidos y una caída en el consumo de gasolina. Esto, combinado con un dólar más fuerte, generó una presión a la baja en el mercado.
Sin embargo, el petróleo revirtió su tendencia y subió con fuerza, impulsado por la perspectiva de nuevas y más duras sanciones contra Rusia por su invasión a Ucrania. La posible imposición de un embargo total al crudo ruso por parte de la Unión Europea y el G7 generó un temor a una escasez de suministro global, lo que impulsó los precios al alza. El mercado se encuentra en un punto de inflexión, en el que la oferta y la demanda están en un delicado equilibrio.
La situación actual del petróleo es un recordatorio de que los precios están determinados no solo por los fundamentos de la oferta y la demanda, sino también por los factores geopolíticos. La volatilidad del mercado es un reflejo de la incertidumbre económica global.



