El panorama financiero de Japón se encuentra al borde de una transformación significativa. El gobierno está evaluando un cambio regulatorio que permitiría a los principales grupos bancarios del país ofrecer servicios de comercio de criptomonedas a sus clientes. La propuesta, reportada inicialmente por el diario Nikkei, busca mitigar los riesgos sistémicos asociados a los activos digitales al integrarlos bajo el estricto marco regulatorio de las entidades financieras tradicionales.
De ser aprobada, la medida abriría la puerta a gigantes bancarios como Mitsubishi UFJ Financial Group (MUFG) y otros conglomerados para establecer filiales que gestionen el comercio y la custodia de criptoactivos. Actualmente, los bancos japoneses tienen prohibido participar en este tipo de operaciones, una restricción impuesta para proteger el sistema financiero tras la alta volatilidad e incidentes de fraude en el sector cripto.
La iniciativa refleja un cambio crítico en la postura de Japón: pasar de una cautela estricta a un enfoque que busca aprovechar la innovación tecnológica de los criptoactivos, pero bajo la supervisión de entidades robustas y altamente capitalizadas. Los reguladores japoneses buscan así mejorar la protección al consumidor y prevenir el blanqueo de capitales al centralizar las operaciones de trading en instituciones con protocolos de cumplimiento más avanzados.
Para el sector de las finanzas, esto representa una legitimación de los criptoactivos como una clase de activo. Sin embargo, la medida es vista con escepticismo por algunos críticos, quienes advierten que la integración de activos tan volátiles podría, paradójicamente, exponer al sistema bancario tradicional a nuevos riesgos si las salvaguardias regulatorias no son lo suficientemente rigurosas.



