El Parlamento de Japón se dispone a elegir a Sanae Takaichi como la primera mujer en ocupar el cargo de Primera Ministra en la historia moderna del país, tras asegurar un acuerdo de coalición con el opositor Partido de la Innovación de Japón (Ishin). La elección de Takaichi, una figura del ala conservadora del Partido Liberal Democrático (PLD), pone fin a dos semanas de incertidumbre política generada por la reciente salida de su socio tradicional, el partido Komeito.
Para dirigir la política fiscal y monetaria de la tercera economía mundial, Takaichi ha nombrado a la experimentada legisladora Satsuki Katayama como su Ministra de Finanzas. Este nombramiento es crucial, ya que el nuevo gobierno debe hacer frente a la enorme deuda pública japonesa y a la necesidad de reactivar el crecimiento económico.
Tanto Takaichi como Katayama son vistas como defensoras de una política fiscal expansiva y una flexibilización monetaria agresiva, reviviendo la esencia de las Abenomics. Este enfoque se centra en el aumento del gasto público, algo que históricamente ha generado preocupación en los inversores en bonos japoneses, dada la ya abultada carga de deuda del país.
La fragilidad del nuevo gobierno, que apenas alcanza la mayoría en la cámara baja, significa que Takaichi tendrá que negociar constantemente para sacar adelante los presupuestos. Críticamente, su política económica, al buscar más gasto, podría presionar a la baja el valor del yen, mientras el gobierno busca conciliar el impulso de crecimiento con la estabilidad de las finanzas públicas.



