El gobierno federal presentó este 26 de noviembre el proyecto de Coatlicue, una supercomputadora pública cuyo costo se estima en unos 6 000 millones de pesos. Según lo dado a conocer por Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), el sistema estará conformado por aproximadamente 14 000 unidades de procesamiento gráfico (GPU) y su potencia alcanzará los 314 petaflops, lo que equivale a cientos de miles de computadoras trabajando al unísono.
Coatlicue funcionará como el nodo central del Clúster Nacional de Supercómputo, una red conformada por máquinas de universidades e institutos públicos actualmente operando con capacidad mucho menor. Su construcción iniciará en 2026 y se prevé que esté operativa en un plazo de 24 meses. Potencial de impacto
- Investigación científica y salud pública: Permitirá procesar grandes volúmenes de datos para estudios clínicos, epidemiológicos o de biomedicina, haciendo factibles análisis que actualmente tardan meses o años.
- Ciencias del clima, agua y agricultura: Será útil para modelar escenarios meteorológicos, disponibilidad de agua, planificación agrícola y sistemas de alerta temprana frente a desastres naturales.
- Energía, minería e infraestructura: Con su capacidad, entidades como Pemex podrán procesar datos geológicos y sísmicos con mayor precisión, lo que podría optimizar la búsqueda de yacimientos y la planeación energética.
- Transparencia, administración pública y fiscalización: Podría analizar grandes volúmenes de datos administrativos y fiscales —como declaraciones, facturas o aduanas— contribuyendo a detectar evasión, fraudes o corrupción.
Desafíos y cuestionamientos
- Infraestructura de energía y agua: Operar una supercomputadora de este tamaño requiere un suministro energético y de enfriamiento considerable —su ubicación debe asegurar conectividad, energía estable y agua suficiente—.
- Transparencia y acceso público: Aunque se anuncia como “pública”, será clave definir con claridad quiénes podrán tener acceso, bajo qué criterios y con qué supervisión para prevenir uso discrecional o proyectos poco transparentes.
- Capacitación y desarrollo de talento: No basta con la máquina; su aprovechamiento depende de talento humano capacitado. El proyecto prevé colaboración internacional —con centros de supercómputo de Europa e India— para formar especialistas, pero será esencial consolidar esa formación en el país.
- Rendimiento real versus expectativas: Muchas de las aplicaciones anunciadas —clima, agua, salud, minería— requieren datos de calidad, integridad institucional y continuidad en mantenimiento; convertir promesas en resultados prácticos demandará esfuerzo sostenido.



