El mandatario colombiano afirmó que de no aprobarse la reforma tributaria —denominada “Ley de Financiamiento” y cuyo objetivo es recaudar cerca de 16.5 billones de pesos— el país se enfrenta a una posible cesación de pagos o “default”. Según Petro, los impuestos se aplicarían exclusivamente a los más acaudalados, con lo que se podría reducir el costo de la deuda y equilibrar las finanzas públicas.
El llamado del presidente llega en un contexto de marcado déficit fiscal y elevada carga de deuda: sin esos nuevos ingresos, el gobierno asegura que el espacio presupuestal para gasto social y estabilidad económica se vuelve insostenible. No obstante, analistas y representantes del sector privado han cuestionado la advertencia: aunque ven necesaria la recaudación, advierten que catalogar de “default inmediato” la falta de reforma podría ser una estrategia de presión.
Este escenario coloca de nueva cuenta a Colombia en la disyuntiva entre ajuste fiscal estructural y riesgo de crisis económica. La decisión del Congreso sobre la reforma se perfila como determinante para las finanzas del Estado y para la credibilidad del país en mercados financieros.



