El ánimo de los analistas privados sobre la economía mexicana volvió a deteriorarse en abril. La nueva encuesta levantada por el banco central entre 43 grupos de análisis dejó una combinación incómoda: menor expectativa de crecimiento para 2026, mayor inflación esperada para este año y una lectura más frágil sobre el arranque mismo de la actividad económica.
El ajuste más visible estuvo en el crecimiento. La expectativa media para el PIB de 2026 bajó de 1.44% a 1.35%, mientras la mediana retrocedió de 1.49% a 1.38%. Para 2027, en cambio, la expectativa media subió ligeramente de 1.79% a 1.82% y la mediana avanzó de 1.82% a 1.88%. El mensaje es claro: el mercado ve un 2026 más débil de lo que anticipaba hace un mes, aunque todavía conserva una expectativa algo mejor para el año siguiente.
La corrección no se quedó en el dato anual. En la trayectoria trimestral, la percepción sobre el inicio de 2026 empeoró con fuerza. La expectativa media para la variación trimestral desestacionalizada del PIB en el primer trimestre de 2026 cayó de 0.05% a -0.32%. Más todavía, la probabilidad media asignada a una contracción del PIB en ese trimestre subió de 38.22% a 61.80%. En otras palabras, el mercado ya no solo espera menor crecimiento para el año: también ve más probable que la economía haya arrancado 2026 en negativo.
Las principales revisiones de abril quedaron así:
- PIB 2026: 1.35%, desde 1.44%
- Inflación general 2026: 4.37%, desde 4.22%
- Tipo de cambio al cierre de 2026: 18.02 pesos por dólar, desde 18.11
- Tasa de fondeo al cierre de 2026: 6.49%, desde 6.45%
- Balance comercial 2026: déficit de 10,961 millones de dólares, desde 10,278 millones
- Cuenta corriente 2026: déficit de 12,728 millones de dólares, desde 12,212 millones
Del lado de los precios, la señal también fue menos cómoda. La expectativa media de inflación general para el cierre de 2026 aumentó de 4.22% a 4.37%, mientras la mediana pasó de 4.21% a 4.38%. Para 2027, la previsión permaneció prácticamente sin cambio en 3.82%. En inflación subyacente, el movimiento fue mucho menor: para 2026 la media bajó de 4.22% a 4.21% y para 2027 quedó en 3.81%. Eso sugiere que el deterioro más visible en la encuesta vino por la inflación general, no por una revisión drástica del componente subyacente.
El tipo de cambio ofreció un contraste interesante. Los analistas ajustaron a la baja su previsión para el cierre de 2026 de 18.11 a 18.02 pesos por dólar, y para 2027 de 18.65 a 18.55. Es decir, al mismo tiempo que recortaron crecimiento y elevaron inflación para este año, también vieron un peso ligeramente más fuerte. Esa combinación confirma que el deterioro del panorama no está siendo leído como una crisis cambiaria, sino como una economía que se enfría sin una ruptura financiera inmediata.
En tasas de interés, el cambio fue marginal, pero también apuntó a cautela. La expectativa para la tasa de fondeo al cierre de 2026 subió de 6.45% a 6.49%, mientras la de 2027 pasó de 6.43% a 6.46%. No es un ajuste grande, pero sí consistente con una inflación que luce algo más persistente y con menor margen para una relajación agresiva.
En empleo, el mercado prácticamente no movió su pronóstico para la generación de puestos formales en 2026: la expectativa media para los trabajadores asegurados en el IMSS pasó de 320 mil a 319 mil. La tasa de desocupación esperada para el cierre de 2026 se ubicó en 2.91%, prácticamente igual al 2.92% previo. El ajuste fuerte, por tanto, no está en el empleo esperado, sino en la actividad y en los precios.
La parte cualitativa de la encuesta también ayuda a entender ese tono. Los especialistas siguieron ubicando a la gobernanza como el principal grupo de factores que podría obstaculizar el crecimiento, con 39% de las respuestas. Le siguieron las condiciones externas, con 29%, y las condiciones económicas internas, con 22%. A nivel puntual, los principales frenos señalados fueron:
- Problemas de inseguridad pública: 17%
- Política sobre comercio exterior: 14%
- Ausencia de cambio estructural en México: 9%
- Otros problemas de falta de estado de derecho: 9%
- Inestabilidad política internacional: 7%
- Corrupción: 7%
El deterioro del entorno de inversión también permaneció visible. Solo 2% de los analistas consideró que es un buen momento para invertir, mientras 43% lo calificó como mal momento y 55% dijo no estar seguro. Además, 71% opinó que la economía mexicana no está mejor que hace un año, y aunque la mayoría cree que el clima de negocios en los próximos seis meses se mantendrá igual, esa estabilidad se ve más como falta de impulso que como fortaleza.
La encuesta de abril deja, así, una fotografía clara: menor crecimiento para 2026, inflación general más alta, un primer trimestre con mayor probabilidad de contracción y un entorno donde la inversión sigue atrapada entre incertidumbre interna, tensiones externas y problemas de gobernanza. No es un escenario de colapso, pero tampoco uno de recuperación convincente. Es, más bien, el retrato de una economía que sigue avanzando con demasiadas dudas encima.



