La inversión en México volvió a tropezar en febrero y confirmó que uno de los motores más importantes del crecimiento sigue sin recuperar fuerza. La formación bruta de capital fijo se ubicó en 101.1 puntos y registró una caída de 0.8% mensual en términos reales. En su comparación anual, el retroceso fue de 3.6%, una señal clara de que la debilidad no es un bache aislado, sino parte de una trayectoria todavía frágil.
El dato importa porque la inversión fija refleja el gasto en activos que sostienen la capacidad productiva futura: construcción, maquinaria y equipo. Cuando ese indicador cae, no solo se enfría la actividad del presente; también se deteriora el impulso para los siguientes meses. Y en febrero, la parte más golpeada volvió a ser la vinculada con equipo productivo.
Por componentes, el ajuste fue muy desigual. La maquinaria y equipo descendió 2.3% respecto a enero, mientras la construcción apenas aumentó 0.1%. Esa diferencia ayuda a entender el tono del reporte: la inversión no se desplomó de manera uniforme, pero sí mostró una debilidad marcada en el componente más asociado a decisiones empresariales de ampliación y modernización productiva.
La fotografía de febrero quedó así:
- Formación bruta de capital fijo: -0.8% mensual y -3.6% anual
- Construcción: 0.1% mensual y 1.5% anual
- Residencial: 0.6% mensual y 1.8% anual
- No residencial: -0.1% mensual y 1.0% anual
- Maquinaria y equipo: -2.3% mensual y -9.1% anual
Dentro de maquinaria y equipo, el deterioro fue aún más severo en los bienes de origen nacional. Ese rubro cayó 1.6% mensual y 13.6% anual. A su interior, el equipo de transporte nacional se desplomó 3.4% en el mes y 19.3% frente a febrero de 2025, mientras el componente de maquinaria, equipo y otros bienes nacionales avanzó 0.5% mensual, aunque todavía mostró una baja anual de 7.5%.
La parte importada tampoco dio un buen resultado. La maquinaria y equipo importado bajó 2.8% mensual y 5.7% anual. En este bloque, el equipo de transporte importado cayó 7.2% en el mes y 14.9% anual, mientras maquinaria, equipo y otros bienes importados retrocedió 2.0% mensual y 4.7% anual. En otras palabras, la debilidad fue amplia: no se concentró solo en la producción nacional, sino también en los bienes traídos del exterior.
La construcción fue el único frente que ofreció algo de soporte. En términos anuales, aumentó 1.5%, con un mejor desempeño del segmento residencial, que subió 1.8%, frente al 1.0% de la construcción no residencial. Sin embargo, ese avance fue demasiado modesto para compensar el peso del deterioro en maquinaria y equipo. La inversión total terminó, por tanto, otra vez en terreno negativo.
Las cifras originales refuerzan la misma lectura. En febrero, la formación bruta de capital fijo cayó 4.2% anual, y en el acumulado de enero-febrero registró una baja de 3.7%. Por tipo de comprador, la inversión privada retrocedió 5.4% anual en febrero y 5.0% en el primer bimestre. La pública, en contraste, avanzó 3.5% en febrero y 3.6% en el acumulado.
Ese contraste también apareció dentro de los componentes. En construcción, la inversión privada se mantuvo en 0.0% anual en febrero, mientras la pública creció 6.5%. En maquinaria y equipo, la inversión privada cayó 10.8% anual y la pública bajó 1.4%. La señal es relevante porque muestra que el mayor deterioro sigue viniendo del lado privado, es decir, de las decisiones de inversión empresarial.
La lectura de fondo es bastante clara. El avance de la construcción, especialmente la residencial, evitó una caída más pronunciada, pero no logró cambiar el tono general del indicador. La inversión en maquinaria y equipo sigue siendo el eslabón más débil, y esa debilidad ya pesa tanto en bienes nacionales como importados. Cuando ese componente cae con esta intensidad, la señal no es solo de menor actividad presente; es también de menor confianza para expandir capacidad productiva.
Febrero dejó así una economía con inversión débil, sostenida apenas por la construcción y golpeada por un retroceso fuerte en equipo productivo. Para un país que necesita más crecimiento y más capacidad instalada, no es una señal menor: es una advertencia.



