La economía mexicana habría logrado avanzar en abril, pero apenas lo suficiente para evitar una lectura más preocupante. La estimación oportuna de la actividad económica anticipa un crecimiento de 0.3% anual y también de 0.3% mensual para ese mes. El dato no dibuja una economía en caída abierta, pero tampoco una que recupere fuerza. Lo que sugiere, más bien, es un país que sigue moviéndose con una inercia corta, sin un motor suficientemente sólido que empuje con claridad al conjunto de la actividad.
Ese matiz importa porque la economía ya venía mostrando señales de debilidad. En ese contexto, un avance de 0.3% no puede leerse como un repunte firme, sino como una mejora modesta dentro de un entorno todavía frágil. La cifra anual estimada para marzo fue de apenas 0.1%, de modo que abril habría mostrado un pequeño respiro. Pero el problema es que ese respiro sigue siendo demasiado pequeño para hablar de una reactivación convincente.
La lectura sectorial ayuda a entender por qué el resultado luce tan limitado. Las actividades terciarias, donde se ubican comercio y servicios, habrían crecido 0.7% anual en abril y 0.3% mensual. En cambio, las actividades secundarias —industria, manufactura, construcción, minería y energía— seguirían mostrando debilidad, con una caída de 1.0% anual, aunque con un aumento mensual de 0.3%. En otras palabras, la economía seguiría apoyándose en los servicios, mientras la parte productiva más ligada a inversión y producción material continúa rezagada.
Las principales cifras estimadas para abril fueron las siguientes:
- IGAE: 0.3% anual y 0.3% mensual
- Actividades secundarias: -1.0% anual y 0.3% mensual
- Actividades terciarias: 0.7% anual y 0.3% mensual
- Nivel del IGAE: 105.1 puntos
- Nivel de secundarias: 100.2 puntos
- Nivel de terciarias: 107.5 puntos
La diferencia entre secundarias y terciarias no es un detalle técnico. Es una señal de estructura. Cuando los servicios sostienen el avance, pero la industria sigue sin responder, el crecimiento general tiende a ser más vulnerable y menos profundo. El país puede seguir avanzando en el agregado, sí, pero con una base más estrecha y con menor capacidad para traducir ese movimiento en inversión, empleo de mayor productividad y expansión manufacturera.
Además, la comparación con marzo confirma que el patrón no cambió de fondo. Para ese mes, la estimación anual del IGAE era de 0.1%, con una contracción de 1.5% en secundarias y un crecimiento de 0.8% en terciarias. Abril habría mejorado ligeramente en el agregado, pero no porque la debilidad industrial desaparezca, sino porque se modera un poco y los servicios vuelven a cargar con el peso del resultado. Es decir, la economía mejora, pero sin corregir su problema principal.
También conviene ver la amplitud de los rangos estimados. Para abril, la variación anual del IGAE se mueve entre -0.6% y 1.2%, mientras la mensual va de -0.6% a 1.2%. En el caso de las secundarias, la estimación anual se ubica entre -3.2% y 1.2%. Eso significa que, aunque la cifra central apunta a un crecimiento moderado, el margen de incertidumbre sigue siendo amplio y no permite vender el dato como una señal de fortaleza.
La interpretación económica es bastante clara. Abril habría mostrado una economía que sigue viva, pero sin fuerza suficiente. Los servicios aportan algo de sostén, pero la industria todavía no acompaña. Y mientras esa brecha persista, el crecimiento general tenderá a verse corto, desigual y vulnerable a cualquier nuevo tropiezo en inversión, producción o demanda.
Para las empresas, esto implica un entorno donde el consumo y los servicios todavía ofrecen algo de soporte, pero no con la intensidad necesaria para desatar una nueva ola de expansión. Para los hogares, significa una economía que evita hundirse, aunque tampoco acelera con la fuerza suficiente como para mejorar con rapidez el mercado laboral y los ingresos. Y para la política económica, el mensaje es incómodo: crecer un poco no es lo mismo que crecer bien.
Así, el balance de abril deja una conclusión sencilla, pero relevante. La economía mexicana habría avanzado, sí, pero solo 0.3%. En las cifras eso alcanza para sostener el signo positivo; en la realidad, todavía sabe a estancamiento con maquillaje moderado.



