El ánimo del mercado sobre la economía mexicana volvió a deteriorarse, aunque esta vez con un matiz importante: la expectativa de crecimiento cayó, pero la de inflación mejoró ligeramente. Los analistas consultados por Citi recortaron la previsión del PIB para 2026 de 1.2% a 1.1%, mientras mantuvieron sin cambio la de 2027 en 1.8%. Al mismo tiempo, dejaron de ver movimientos en la tasa de referencia de Banxico al menos durante lo que resta de 2026 y también en 2027, una señal de que el consenso percibe una economía débil, pero todavía con un banco central poco dispuesto a mover el timón.
Ese cambio en la lectura del mercado no es menor. En la encuesta participaron 33 instituciones y la mediana ya no anticipa recortes inmediatos ni nuevas alzas en la tasa de política monetaria. De ese total, 25 no esperan ningún movimiento en lo que queda de 2026 ni en 2027; 7 ven el siguiente ajuste hasta 2027 —tres alzas y cuatro recortes— y solo uno anticipa un recorte en diciembre de 2026. En términos prácticos, el mensaje es que Banxico habría llegado a una zona de inmovilidad prolongada.
Las cifras de tasa lo dejan todavía más claro. La expectativa mediana para el cierre de 2026 se mantuvo en 6.50%, sin cambios frente a la encuesta previa. Para 2027, la mediana también quedó en 6.50%. El consenso promedio apenas se movió a 6.49% para 2026 y 6.48% para 2027. Es decir, el mercado ya no está apostando por una continuación del relajamiento monetario en el corto plazo, sino por una pausa larga.
En inflación, la fotografía fue algo menos incómoda que hace quince días. Para el cierre de 2026, la expectativa mediana de inflación general bajó de 4.35% a 4.30%, mientras la subyacente se mantuvo en 4.20%. Para 2027, la inflación general esperada también descendió, de 3.87% a 3.80%, y la subyacente se quedó en 3.85%. Incluso la inflación promedio anual esperada para 2028-2032 bajó marginalmente a 3.78%. No es una mejora espectacular, pero sí suficiente para mostrar que el mercado ve menos presión inflacionaria que en la medición anterior.
En el corto plazo, la expectativa para mayo también apunta a una moderación de precios. Los analistas esperan que en la primera quincena de mayo la inflación general sea de -0.14% y la subyacente de 0.15%. Para el mes completo, el consenso ve una inflación general de -0.10% mensual, equivalente a 4.05% anual, por debajo del 4.45% observado en abril. La subyacente, en cambio, se movería a 0.26% mensual y 4.22% anual, apenas por debajo del 4.26% del mes previo. La señal es clara: la inflación general cede un poco más rápido que la subyacente.
El otro ajuste importante estuvo en el tipo de cambio. La nueva mediana para el cierre de 2026 pasó de 18.10 a 18.00 pesos por dólar, mientras la de 2027 bajó de 18.75 a 18.58. Esto significa que, aun con una perspectiva de crecimiento más floja, el mercado sigue viendo al peso con relativa fortaleza. Esa combinación —menos crecimiento, menor inflación esperada y moneda algo más fuerte— ayuda a explicar por qué Banxico aparece ahora en una posición más estática que expansiva.
La parte más delicada sigue siendo el crecimiento. La previsión mediana de 1.1% para 2026, con un rango que va de 0.5% a 1.5%, confirma que el consenso sigue descontando una economía con poco impulso. No hay un escenario de colapso, pero sí uno de actividad débil, inversión cautelosa y una expansión demasiado modesta para cambiar el tono general del año. En otras palabras, el mercado ve una economía que no termina de hundirse, pero tampoco de despegar.
El balance final de la encuesta deja una conclusión bastante nítida. Los analistas ven a México con menor crecimiento, una inflación algo menos presionada, un peso ligeramente más fuerte y una tasa de Banxico congelada por más tiempo del que se pensaba hace apenas unas semanas. La combinación no describe una economía en crisis, pero sí una economía atrapada en una zona de bajo dinamismo, donde mejorar un poco en precios no alcanza para compensar la falta de crecimiento.



