México registra superávit comercial de 4,520 mdd en abril y acumula el mejor cuatrimestre en años
El intercambio de mercancías de México con el mundo arrojó un saldo positivo de 4,520 millones de dólares (mdd) en abril de 2026, impulsado por un alza de 32.6% en las exportaciones totales en comparación con el mismo mes del año anterior. El resultado consolida una reversión estructural de la balanza: en los primeros cuatro meses del año el superávit acumulado llega a 3,508 mdd, frente a un déficit de 314 mdd registrado en el mismo periodo de 2025.
INEGI reportó que las exportaciones totales de abril alcanzaron 72,042 mdd, mientras las importaciones sumaron 67,522 mdd con un alza anual de 24.1%.
La brecha entre ambas variables —exportaciones creciendo ocho puntos porcentuales más rápido que las importaciones— es la señal más clara de que la posición comercial de México se está fortaleciendo.
El motor: manufactura no automotriz y minerometalurgia
La narrativa detrás del dato global es sectorial.
Las exportaciones manufactureras totalizaron 65,687 mdd, con un incremento de 34% a tasa anual, mientras que las no automotrices avanzaron 45.8%, el componente de mayor dinamismo dentro de la estructura exportadora.
Al desagregar por rubros, los líderes de crecimiento en el mes fueron: minerometalurgia (+42.5%), alimentos, bebidas y tabaco (+16.8%), equipos y aparatos eléctricos y electrónicos (+15.9%) y productos automotrices (+8.2%).
Especialistas de Grupo Financiero Monex señalan que el dinamismo se explica por las ventas al exterior de manufacturas distintas al sector automotriz, particularmente equipo de cómputo, que ha sido uno de los sectores beneficiados en el entorno arancelario de la política comercial de Estados Unidos frente a otros países.
El desempeño geográfico refuerza este argumento.
Las exportaciones no petroleras dirigidas a Estados Unidos avanzaron 34.8% a tasa anual —con las no automotrices creciendo 47.2%—, mientras las canalizadas al resto del mundo subieron 26.7%.
El mercado estadounidense concentra 83.6% del total de las exportaciones no petroleras mexicanas, lo que convierte cualquier diferencial arancelario favorable para México en un amplificador inmediato de sus ventas.
Las exportaciones extractivas registraron el alza proporcional más pronunciada del mes: 71% anual, con un valor de 2,078 mdd. En contraste, el sector agropecuario prácticamente se estancó con una variación de apenas 0.1%, pese a avances relevantes en melón, sandía y papaya (+73.2%), cítricos (+55.8%) y jitomate (+24.3%), que no lograron compensar los desplomes en fresa fresca (–56.5%) y aguacate (–28.8%).
Petróleo: precio al alza, volumen a la baja
El componente petrolero ofrece una lectura bifurcada.
Las exportaciones petroleras sumaron 2,047 mdd en abril, un alza de 7.9% anual, compuestas por 1,363 mdd de ventas de crudo y 684 mdd de otros productos petroleros.
El precio promedio de la mezcla mexicana de exportación se ubicó en 94.99 dólares por barril, 10.89 dólares más que en marzo y 33.98 dólares más que en abril de 2025. Sin embargo, el volumen exportado cayó a 478 mil barriles diarios, desde 726 mil barriles diarios de abril de 2025, lo que refleja la contracción productiva de Pemex.
La balanza petrolera sigue siendo estructuralmente deficitaria: en abril registró un saldo negativo de 2,696 mdd, mayor que los 2,388 mdd de déficit de marzo. El superávit total depende por completo del dinamismo no petrolero, cuya balanza positiva fue de 7,216 mdd en el mes.
Importaciones: insumos para producir, no para consumir
La estructura de las importaciones —79.9% corresponde a bienes de uso intermedio, 12.7% a bienes de consumo y 7.4% a bienes de capital— revela que la demanda de insumos productivos es el principal motor del lado de las compras al exterior.
Las importaciones de bienes intermedios llegaron a 54,228 mdd, con un alza de 29.8% anual, mientras las de bienes de capital alcanzaron 4,794 mdd con un modesto crecimiento de 1.3%.
La contención del gasto en bienes de capital sugiere que la inversión productiva mantiene un ritmo moderado, aunque la demanda de insumos refleja cadenas de producción activas.
Las cifras ajustadas por estacionalidad confirman que la tendencia es genuina y no un efecto de calendario. Con esa corrección, las exportaciones totales crecieron 5.12% mensual, mientras el superávit desestacionalizado pasó de 2,186 mdd en marzo a 3,351 mdd en abril.
¿Qué significa para empresas y hogares?
Un superávit comercial creciente, sostenido por exportaciones manufactureras de mayor valor agregado, tiene implicaciones directas para el empleo industrial y para la estabilidad del peso.
Analistas advierten que persisten riesgos: una desaceleración en Estados Unidos, mayor incertidumbre en torno al T-MEC, nuevos aranceles o cuellos de botella en energía, agua, infraestructura y seguridad podrían limitar una expansión más profunda.
El entorno arancelario global también juega un papel dual.
México continúa ampliando su superávit, lo que refleja capacidad instalada para absorber demanda antes cubierta por proveedores asiáticos, aunque ciertos sectores como acero y aluminio han sentido el peso de las tasas impositivas.
Para las empresas importadoras de insumos —especialmente las pequeñas y medianas que dependen de componentes asiáticos—, el alza de 29.8% en importaciones de bienes intermedios anticipa presiones de costos que eventualmente podrían trasladarse a precios finales.
El primer cuatrimestre de 2026 dibuja, en suma, un sector externo mexicano más robusto que en cualquier año reciente, con una manufactura que opera como ancla del crecimiento. El reto de los siguientes meses será sostener ese dinamismo en un entorno de renegociación del T-MEC y de alta volatilidad en las políticas comerciales de sus socios.



