La presidenta Claudia Sheinbaum renovó con productores, comercializadores y cadenas de autoservicio el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), con el que se mantiene el compromiso de vender la canasta básica de 24 productos a un precio máximo de 910 pesos. El acuerdo, firmado desde Palacio Nacional, asegura ese techo durante los próximos seis meses.
Las 32 empresas participantes refrendaron su compromiso de no incrementar el precio de los 24 productos que componen la canasta, entre los que se incluyen carnes, huevo, leche, pan, tortilla, frutas, verduras, azúcar, aceite, granos y artículos de higiene personal. También participaron la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
La renovación no llega en un entorno tranquilo. Sheinbaum advirtió que sin el PACIC, la inflación en México probablemente estaría entre 10 y 12 por ciento: «No hay nada que le haga más daño a la economía y particularmente a las familias de menos recursos que la inflación, porque representa adquirir menos y afectar la vida familiar.»
Del pico de mil 129 pesos a 910: la trayectoria del programa
El secretario de Hacienda, Edgar Amador, recordó que el PACIC nació en 2022, cuando México enfrentaba uno de los episodios inflacionarios más complejos de las últimas décadas, derivado de las secuelas de la pandemia y de la guerra en Ucrania, que dispararon costos logísticos, energéticos y alimentarios. La canasta básica llegó a costar mil 129 pesos a finales de ese año, luego descendió a mil 39 pesos en febrero de 2023 y, desde noviembre de 2024, quedó fijada en un máximo de 910 pesos.
Ese ajuste al inicio de la administración Sheinbaum representó una reducción de 12.4% respecto al precio previo. Amador añadió que los precios reales promedio se ubican actualmente alrededor de 6% por debajo del tope establecido, de acuerdo con monitoreos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). En términos reales, mantener el precio nominal en 910 pesos durante un año equivale a una reducción de al menos 3.4% en poder de compra.
Los datos de Profeco muestran descensos concretos en varios componentes de la canasta. Entre los más notorios, el paquete de 18 piezas de huevo blanco pasó de más de 55 pesos en 2025 a 47.40 pesos en mayo de 2026; el kilogramo de frijol negro bajó de 32 pesos a poco más de 24 pesos, y el arroz también registró una reducción frente al año anterior. El kilogramo de plátano promedió 21.95 pesos en mayo, frente a 28.72 pesos en julio de 2025, mientras que el limón se situó en 36.44 pesos por kilogramo, por debajo de los 37.45 pesos de junio de 2025.
Más allá del impacto en precios, el PACIC opera como un mecanismo de coordinación voluntaria. El secretario Amador destacó que la renovación representa un «compromiso social con millones de familias mexicanas» en un contexto internacional marcado por volatilidad en los mercados y presiones inflacionarias, y subrayó que México ha demostrado que la coordinación entre gobierno y sector privado puede generar resultados concretos. Recordó también que en 2022 la inflación en México llegó a niveles cercanos al nueve por ciento y que, gracias al PACIC, logró reducirse hasta alrededor de 4.5 por ciento.
La presidenta subrayó además el acuerdo paralelo con el sector gasolinero para mantener el precio de la gasolina magna por debajo de 24 pesos y el diésel en 27 pesos, a través de distintos incentivos al IEPS. Ambos compromisos —gasolina y canasta— forman parte de una estrategia más amplia para contener los costos cotidianos de los hogares sin recurrir a controles de precios formales.
Verificación en tiendas y mesas de trabajo
Profeco también instaló nueva señalización en supermercados para facilitar la ubicación de los 24 artículos de la canasta y verificar que el costo total no supere el límite de 910 pesos. El programa prevé que la señalización esté presente en todas las cadenas participantes.
El interés internacional en el modelo es creciente: países como Brasil han solicitado reuniones para conocer los detalles y alcances de la iniciativa. Que un esquema de acuerdos voluntarios logre sostener precios por debajo del tope nominal en un entorno de presiones externas sostenidas implica que los márgenes de las cadenas y productores participantes están absorbiendo parte de esos costos, lo que hace al programa sensible a cambios abruptos en los mercados de materias primas o energéticos.
Para los hogares de ingresos bajos y medios, que destinan una proporción mayor de su gasto a alimentos, mantener el techo de 910 pesos durante seis meses adicionales ofrece certeza en el corto plazo. La pregunta que queda abierta es si la coordinación voluntaria puede sostenerse si las presiones externas se intensifican durante el segundo semestre del año.



