Las remesas en México alcanzaron 4,978 millones de dólares en abril de 2026, un crecimiento anual de 3.7%, aunque con una señal relevante de pérdida de fuerza: con cifras desestacionalizadas, los ingresos retrocedieron 3.5% frente a marzo.
Banco de México informó que el avance anual se explicó por un mayor monto promedio enviado, no por un aumento en el número de operaciones. En abril se registraron 12.4 millones de transacciones, una caída anual de 1.7%, mientras que la remesa promedio subió 5.5%, al ubicarse en 403 dólares.
El dato refleja que los hogares receptores siguieron recibiendo más recursos en comparación con el mismo mes del año pasado, pero también muestra una dinámica menos sólida en el flujo operativo. Es decir, llegaron más dólares por envío, pero hubo menos envíos.
En el acumulado de enero a abril de 2026, los ingresos por remesas sumaron 19,676 millones de dólares, 2.6% más que en el mismo periodo de 2025. La mayor parte del dinero llegó por transferencias electrónicas, que concentraron 99.1% del total, con 19,505 millones de dólares.
Los principales datos del periodo fueron:
- Ingresos por remesas en abril: 4,978 millones de dólares.
- Crecimiento anual de abril: 3.7%.
- Remesa promedio: 403 dólares.
- Operaciones registradas: 12.4 millones.
- Acumulado enero-abril: 19,676 millones de dólares.
- Flujo acumulado en 12 meses: 62,968 millones de dólares.
El saldo de la cuenta de remesas también se mantuvo ampliamente positivo. En abril, el superávit fue de 4,874 millones de dólares, superior a los 4,701 millones registrados en abril de 2025. En el primer cuatrimestre, el saldo acumulado llegó a 19,265 millones de dólares.
Para la economía mexicana, las remesas siguen siendo un soporte importante del ingreso disponible en muchas regiones del país, especialmente en hogares con alta dependencia de estos recursos. Su impacto se observa en consumo básico, pago de servicios, mejoras de vivienda y liquidez familiar.
Sin embargo, el dato mensual obliga a leer el resultado con cautela. El crecimiento anual confirma que el flujo permanece elevado, pero la contracción mensual desestacionalizada apunta a una moderación. Además, la caída en el número de transacciones sugiere que el avance del monto total depende cada vez más del valor promedio enviado.
Las remesas continúan siendo una fuente relevante de divisas para México, pero no sustituyen una estrategia de desarrollo económico basada en inversión, empleo formal, productividad y mejores salarios. Su fortaleza ayuda a los hogares, pero también recuerda la persistencia de un problema estructural: millones de familias dependen del ingreso generado fuera del país.
El dato a observar en los próximos meses será si la baja mensual de abril fue un ajuste temporal después del repunte de marzo o el inicio de una desaceleración más clara en el flujo de remesas hacia México.



