México notificó formalmente a Estados Unidos y Canadá su intención de prorrogar el T-MEC por 16 años adicionales. La postura fue enviada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en una carta fechada el 1 de junio y dirigida al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y al ministro canadiense responsable de Comercio, Dominic LeBlanc.
«El Tratado va a estar vigente durante muchos años, pero quisiéramos que se extendiera por otros 16 años», declaró Ebrard en conferencia conjunta con el ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo.
La postura mexicana se suma a la de Canadá, que también presentó una petición en el mismo sentido. La iniciativa conjunta busca dar certidumbre a las inversiones frente a las amenazas de revisiones anuales.
El plazo que marca el propio acuerdo comercial es el 1 de julio de 2026, fecha límite para que los tres países definan si extienden el tratado o inician un proceso formal de revisión, conforme al Artículo 34.7 del T-MEC.
En su carta, Ebrard argumenta que la extensión es necesaria para dar certidumbre a los inversionistas, dado que las consultas realizadas reflejaron una percepción positiva del acuerdo como instrumento que propicia estabilidad económica, otorga certeza jurídica y funciona como motor de atracción de inversiones.
La solicitud tiene peso específico para México. Más del 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, por lo que cualquier modificación en las reglas comerciales impacta directamente en sectores industriales, manufactureros, agrícolas y automotrices.
Sin embargo, la prórroga no está garantizada. La gran duda está en la posición final de Washington. La administración de Donald Trump ha dado señales de que no busca una simple renovación automática del T-MEC y ha mostrado interés en revisar temas sensibles, especialmente en sectores como el automotriz, el acero, el aluminio y el acceso al mercado lácteo canadiense.
Si las tres partes no llegan a un acuerdo en julio, el mecanismo del propio tratado activa un escenario menos favorable. De no renovarse en 2026, habrá revisiones anuales por 10 años y, de no lograrse consenso en ese ciclo, el T-MEC expiraría el 1 de julio de 2036.
Que México y Canadá presenten una posición coordinada antes del plazo reduce la incertidumbre regulatoria para empresas con cadenas de valor integradas en América del Norte, pero la decisión final recae en Washington. Representantes de México y Estados Unidos anticipan que la revisión podría prolongarse más allá del 1 de julio, dada la complejidad de los temas en discusión.
Para empresas exportadoras, manufactureras y del sector automotriz, la próxima semana será determinante: el 1 de julio marcará si la certeza comercial que sostiene buena parte de la inversión en México se consolida por otra década y media o queda sujeta a una negociación anual que hoy nadie puede anticipar.



