El mercado laboral mexicano sumó 60.4 millones de personas ocupadas en mayo de 2026, un aumento anual de 438 mil empleos, aunque el avance vino acompañado de un deterioro en la calidad de la ocupación: la informalidad laboral subió a 55.2% y la tasa de condiciones críticas de ocupación llegó a 38.7%.
INEGI reportó que la población económicamente activa alcanzó 62.1 millones de personas, 460 mil más que en mayo de 2025. La tasa de participación económica se ubicó en 59.1%, por debajo del 59.5% registrado un año antes, lo que muestra que el mercado laboral siguió absorbiendo trabajadores, pero con menor proporción de personas incorporadas activamente a la actividad económica.
La tasa de desocupación se mantuvo baja, en 2.8% de la población económicamente activa, nivel prácticamente similar al del mismo mes del año anterior. En números absolutos, 1.7 millones de personas estuvieron desocupadas. La subocupación, que mide a quienes tienen empleo pero necesitan trabajar más horas, fue de 7.0%, ligeramente menor al 7.1% observado en mayo de 2025.
El dato más relevante está en la calidad del empleo. La población ocupada en la informalidad llegó a 33.4 millones de personas, equivalente a más de la mitad de quienes trabajan en el país. Además, la ocupación en el sector informal representó 30.3% de la población ocupada, 1.5 puntos porcentuales más que un año antes.
También destaca el avance de las condiciones críticas de ocupación, que pasaron de 36.3% a 38.7%. Este indicador reúne situaciones de empleo insuficiente por horas, ingresos bajos o una combinación de jornadas extensas con remuneraciones reducidas. Para los hogares, esto significa que tener trabajo no necesariamente se traduce en mayor bienestar ni en suficiente capacidad de consumo.
Por posición laboral, el mercado mostró un cambio relevante: las personas trabajadoras subordinadas y remuneradas bajaron en 281 mil frente a mayo de 2025, mientras que quienes trabajan por cuenta propia aumentaron en 428 mil. Esta composición apunta a un mercado que genera ocupación, pero con señales de menor estabilidad laboral formal.
Por sectores, los mayores aumentos anuales se registraron en restaurantes y servicios de alojamiento, con 404 mil personas más; comercio, con 323 mil; servicios diversos, con 253 mil; e industria manufacturera, con 167 mil. En contraste, el sector agropecuario perdió 403 mil personas ocupadas.
Para empresas y tomadores de decisión, el dato combina dos lecturas: la economía mantiene capacidad para generar ocupación, pero el crecimiento del empleo no está corrigiendo de fondo la informalidad ni las condiciones laborales precarias. Esto pesa sobre la productividad, limita la recaudación y reduce la competitividad del país.
El siguiente dato a observar será el corte de junio, para confirmar si el mercado laboral mantiene creación de ocupación o si el aumento de la informalidad empieza a marcar una tendencia más persistente.



