Los especialistas del sector privado recortaron su expectativa de inflación para el cierre de 2026, pero mantuvieron prácticamente sin cambios su pronóstico de crecimiento, de acuerdo con la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado correspondiente a julio. El ejercicio, elaborado por Banco de México con respuestas de 42 grupos de análisis recibidas entre el 19 y el 27 de julio, muestra que las expectativas económicas de México combinan una moderación de precios con una expansión todavía débil.
La previsión media para la inflación general al cierre de 2026 bajó de 4.21% en junio a 3.92% en julio, mientras que la mediana pasó de 4.20 a 4.00%. En la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, la media descendió de 4.17 a 4.05% y la mediana de 4.18 a 4.00%.
El ajuste implica una mejora frente a los cálculos del mes anterior, aunque los pronósticos continúan por encima del objetivo permanente de 3% de Banco de México. Además, para los próximos 12 meses la expectativa media de inflación general aumentó de 3.93 a 4.15%, una señal de que los analistas todavía anticipan presiones relevantes en el corto plazo.
Crecimiento limitado y cautela empresarial
Para el producto interno bruto de 2026, la expectativa media subió apenas de 1.07 a 1.11%, mientras que la mediana avanzó de 1.10 a 1.20%. Para 2027, los especialistas prevén un crecimiento medio de 1.79% y una mediana de 1.80%. Incluso hacia 2028 la estimación media se ubica en 1.90%, por lo que el escenario central no contempla una aceleración suficiente para modificar de manera sustancial la trayectoria económica.
La encuesta también refleja mayor cautela hacia la inversión. Ninguno de los analistas consideró que julio fuera un buen momento para que las empresas realizaran inversiones; 41% lo calificó como malo y 59% respondió que no estaba seguro. En junio, 8% todavía lo consideraba favorable.
Respecto del clima de negocios para los próximos seis meses, 68% espera que permanezca igual, 24% anticipa una mejoría y 7% prevé un deterioro. Además, 61% considera que la economía no está mejor que hace un año, frente a 39% que sí observa una mejora.
La gobernanza concentró 44% de las respuestas sobre los principales obstáculos al crecimiento durante los próximos seis meses. Le siguieron las condiciones externas, con 26%, y las condiciones económicas internas, con 22%. Entre los factores específicos destacaron la inseguridad pública, con 21%; la política de comercio exterior, con 15%; la ausencia de cambio estructural y otros problemas de falta de Estado de derecho, ambos con 9%.
Inseguridad y competencia frenan los negocios
La inseguridad también fue el factor con mayor nivel de preocupación, al alcanzar 6.3 puntos en una escala de uno a siete. La falta de Estado de derecho obtuvo 5.9, mientras que la corrupción y la impunidad registraron 5.8 puntos cada una.
En materia de competencia, 33% de las respuestas identificó a la electricidad como el sector con mayores problemas, seguido de energía, con 29%, y telecomunicaciones e internet, con 15%. Al evaluar los obstáculos para hacer negocios, el crimen encabezó la lista con 26%, mientras la falta de Estado de derecho y la corrupción concentraron 22% cada una.
En otras variables, los analistas estimaron un tipo de cambio de 17.82 pesos por dólar al cierre de 2026, una tasa de fondeo interbancario de 6.49% y una inversión extranjera directa de 41,560 millones de dólares. También previeron un déficit económico equivalente a 3.83% del PIB y requerimientos financieros del sector público por 4.38%.
El panorama de julio muestra una economía con menor inflación esperada, pero todavía limitada por un crecimiento bajo, incertidumbre para invertir y obstáculos institucionales persistentes. La mejora en precios, por sí sola, no aparece suficiente para impulsar una recuperación más sólida de la actividad productiva.



