El Reino Unido respondió al reclamo de Argentina por la actividad petrolera en las Islas Malvinas y reafirmó su respaldo a la explotación de hidrocarburos en el archipiélago. El Gobierno británico sostuvo que las islas son británicas y que sus habitantes tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales como consideren conveniente, mientras Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre el territorio y rechaza las actividades unilaterales de hidrocarburos.
La postura británica fue expuesta el 18 de septiembre por la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, quien afirmó que el Reino Unido respalda a las empresas y personas que suministran bienes y servicios a las Malvinas, incluido el sector de hidrocarburos. El Gobierno británico señaló además que las medidas argentinas dirigidas contra actividades económicas relacionadas con las islas carecen de justificación legal desde su perspectiva.
La declaración se produjo después de que el Gobierno británico publicara el 15 de septiembre una guía oficial para empresas y particulares que realizan actividades económicas en las Malvinas o participan directa o indirectamente en su desarrollo. El documento incluye expresamente la explotación de recursos naturales y establece que el Reino Unido apoya el derecho del Gobierno de las islas a desarrollar hidrocarburos para beneficio económico de sus habitantes.
El documento británico también señala que el Gobierno de las Islas Malvinas es responsable de regular la actividad económica dentro del territorio. En materia de hidrocarburos, Londres sostiene que las actividades en la plataforma continental de las islas están reguladas por la legislación local y de acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Argentina rechazó esa posición. El 15 de septiembre, su Cancillería cuestionó la guía británica y sostuvo que las actividades comerciales e hidrocarburíferas desarrolladas en las islas y sus espacios marítimos circundantes son ilegítimas. En ese mismo comunicado, el Gobierno argentino vinculó el conflicto con el proyecto Sea Lion, desarrollado en la Cuenca Malvinas Norte por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.
La disputa aumentó el 22 de septiembre, cuando la Cancillería argentina presentó una nota formal de protesta ante la Embajada británica por la extensión de licencias para la producción de hidrocarburos offshore y por la aprobación de una operación relacionada con la participación de Navitas Petroleum Atlantic Limited en la licencia PL001. Buenos Aires sostuvo que la explotación unilateral de recursos naturales en la zona en disputa contradice su interpretación del derecho internacional y afecta sus derechos soberanos.
Argentina también citó la Resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que insta a ambos países a abstenerse de adoptar decisiones que impliquen modificaciones unilaterales en la situación mientras permanezca pendiente una solución pacífica de la disputa. La Cancillería argentina afirmó además que aplicará las normas nacionales contra las empresas o personas que participen en actividades hidrocarburíferas que no cuenten con autorización argentina.
Por su parte, el Reino Unido sostiene que las decisiones sobre el desarrollo de los recursos naturales corresponden al Gobierno de las Islas Malvinas y a las compañías involucradas. Su guía oficial establece que Londres no reconoce la aplicación de la legislación argentina dentro de las islas ni la jurisdicción argentina sobre empresas o individuos que desarrollen actividades comerciales relacionadas con el archipiélago.
La controversia sobre el petróleo en Malvinas se mantiene así vinculada directamente con la disputa de soberanía. Mientras Argentina rechaza la explotación de hidrocarburos sin autorización de sus autoridades, el Reino Unido respalda la actividad y la presenta como parte del derecho de los habitantes de las islas a desarrollar sus recursos naturales. Ambos gobiernos mantienen, por tanto, posiciones contrapuestas sobre la autoridad aplicable a las actividades económicas y energéticas en el área.



