El Hospital Central Militar surtió 56.46% de las recetas registradas durante 2026, de acuerdo con documentos de la Dirección General de Sanidad del Ejército Mexicano citados por El Universal. La cifra contrasta con el 72% de recetas surtidas que informó el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, durante la conferencia presidencial de este martes 13 de octubre. La diferencia puso bajo escrutinio la disponibilidad de medicamentos y los criterios con que se mide el abastecimiento.
Los registros citados por el diario muestran que el indicador fue de 65.70% en 2023, bajó a 63.98% en 2024 y se recuperó a 75.69% en 2025, antes de descender a 56.46% en 2026. El dato de este año corresponde a lo que va de 2026; para compararlo con ejercicios anteriores es necesario conocer el corte de información y confirmar que se aplicaron criterios equivalentes.
La diferencia no demuestra por sí sola que uno de los datos sea incorrecto. Defensa tendría que precisar el periodo evaluado, el número de recetas consideradas y qué se contabiliza como surtimiento completo o parcial. Trevilla también reportó que 80% de los medicamentos estaba disponible, un indicador distinto al porcentaje de recetas surtidas.
Las cifras y el mecanismo de abasto
Durante la conferencia, Trevilla atribuyó parte de la presión al aumento de personas atendidas tras la incorporación de la Guardia Nacional. Según explicó, el sistema debe cubrir a alrededor de 280 mil integrantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, además de sus derechohabientes. Defensa sostiene que amplió turnos, contrató personal civil y habilitó mecanismos para conseguir medicamentos que no están disponibles en el hospital.
Entre las alternativas está el procedimiento de “paciente específico”, mediante el cual la Dirección General de Sanidad puede adquirir el medicamento o reintegrar el gasto del paciente. También existen compras extraordinarias para que hospitales de alta especialidad consigan insumos directamente. Trevilla afirmó que el reembolso puede tardar entre 15 y 40 días y dijo que revisará opciones para reducir los tiempos.
Sin embargo, el reportaje describe un trámite que exige receta original con firmas y sellos, factura electrónica, comprobación fiscal, justificación clínica y documentación del derechohabiente, además de una cuenta bancaria. Una persona entrevistada bajo el nombre de Adriana “N” dijo que intentó recuperar gastos en tres ocasiones sin éxito. Según su testimonio, el procedimiento puede complicarse por errores en los documentos.
El costo para los derechohabientes
Cuando una receta no se surte, el paciente puede tener que comprar el medicamento en una farmacia particular y adelantar el dinero, incluso si tiene derecho a recibir atención en el sistema militar. Esto puede afectar a quienes requieren tratamientos continuos, aunque la información publicada no detalla qué medicamentos faltaron ni cuántas recetas quedaron totalmente sin surtir frente a las entregadas parcialmente.
El problema también plantea preguntas sobre el uso de los recursos. El presupuesto global de la Secretaría de la Defensa Nacional pasó de 119 mil millones de pesos en 2018 a más de 170 mil 753 millones en 2026, según las cifras citadas por El Universal. Para el Programa de Sanidad Militar, el presupuesto aprobado para 2026 fue de 6 mil 922 millones de pesos. Esos montos no explican por sí solos la caída del indicador: para hacerlo se necesitan datos de compras, inventarios, entregas y necesidades médicas.
La publicación señala que las quejas oficiales de derechohabientes sumaban 34 durante 2026. Ese registro ofrece una referencia administrativa, pero no necesariamente refleja todos los casos de desabasto o las dificultades para conseguir un reembolso.
Defensa reconoce la presión por una mayor demanda y sostiene que existen vías para atender recetas pendientes. Para aclarar la discrepancia, la dependencia tendría que publicar cifras comparables y explicar cuánto medicamento se entrega, cuánto queda pendiente y cuánto tardan los reintegros. Sin esa información, el 56.46% y el 72% seguirán describiendo indicadores cuya diferencia no está suficientemente explicada.



