Los vehículos pesados estuvieron involucrados en 84 por ciento de los 3 mil 652 percances viales atendidos por policías capitalinos entre 2023 y lo que va de 2026, según registros de la Subsecretaría de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Los datos, obtenidos mediante una solicitud de transparencia, incluyen camiones de carga, tráileres, pipas de agua y gas LP, grúas, revolvedoras de concreto y unidades de traslado de valores.
Iztapalapa y Gustavo A. Madero concentraron el mayor número de casos. Ambas alcaldías conectan zonas habitacionales, corredores industriales y accesos metropolitanos utilizados para transportar mercancías. La participación de vehículos pesados no implica automáticamente que sus conductores fueran responsables; la causa debe establecerse caso por caso.
Iztapalapa y Gustavo A. Madero concentran los registros
Entre las vialidades señaladas están la calzada Ignacio Zaragoza, acceso utilizado por transporte que llega desde el Estado de México, y el Anillo Periférico, especialmente en cruces con Eje 5 Sur, Eje 6 Sur y Canal de Garay. También aparecen tramos del norte vinculados con Río de los Remedios y Vallejo, además de avenida Central, Gran Canal, calzada Vallejo, avenida Cuitláhuac y Eje 3 Oriente Eduardo Molina.
Estas rutas conectan zonas de almacenamiento, distribución e industria con áreas habitacionales. Avenida Central y Gran Canal son utilizadas por pipas de gas LP y camiones cisterna que abastecen el nororiente metropolitano. La circulación de estas unidades es necesaria, pero exige medidas acordes con su tamaño, carga y capacidad de maniobra.
Las colisiones fueron el tipo de percance más frecuente asociado con vehículos pesados; los registros también incluyen atropellamientos y volcaduras. Estos hechos pueden tener consecuencias graves por la masa de las unidades y el espacio que requieren para frenar o cambiar de dirección, especialmente al compartir vialidad con peatones, motociclistas y automóviles.
Los horarios con más casos se concentraron entre las 23:00 y las 5:00 horas, así como entre las 7:00 y las 9:00 de la mañana. Jueves, viernes y sábados figuraron entre los días con más reportes. Estos patrones pueden orientar la vigilancia, pero no prueban que la hora sea la causa: para entenderlos se necesitan datos sobre flujo vehicular, velocidad, condiciones mecánicas y visibilidad.
Operativos y prevención para reducir riesgos
La SSC ha desplegado revisiones de unidades que transportan materiales peligrosos. En un operativo realizado el 24 de septiembre en Santa Martha Acatitla, Iztapalapa, policías revisaron 28 vehículos y aplicaron 24 infracciones: 19 por exceso de velocidad, cuatro por problemas de licencia y una por no usar cinturón de seguridad. La dependencia indicó que estas acciones buscan verificar el cumplimiento de las reglas y prevenir riesgos asociados con las pipas.
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La vigilancia se enfoca, entre otros aspectos, en los horarios autorizados, la prohibición de circular por carriles centrales cuando corresponda y el respeto a los límites de velocidad. La revisión documental y mecánica también puede detectar deficiencias antes de que ocurra un siniestro.
Dos hechos de octubre ilustran la diversidad de situaciones: el día 4, una pipa de agua chocó contra la fachada de un establecimiento en el cruce de calzada Ermita Iztapalapa y avenida Tláhuac; el 19, un tráiler perdió el control en la colonia Agrícola Oriental e impactó contra un árbol. Los episodios no sustituyen el análisis estadístico, pero muestran cómo un accidente puede afectar inmuebles y circulación.
La prevención requiere combinar inspecciones, capacitación de operadores, mantenimiento de vehículos y evaluación de rutas y horarios. También es importante publicar estadísticas que distingan entre vehículos involucrados, causas probables y responsabilidades determinadas. El reto para las autoridades es identificar puntos críticos y reducir la frecuencia y gravedad de los percances, sin ignorar la función del transporte pesado en el abastecimiento urbano.



