México reanudó el 26 de octubre las exportaciones de ganado bovino en pie desde la estación cuarentenaria de Puerto Palomas, Chihuahua, hacia Columbus, Nuevo México, después de cumplir medidas sanitarias acordadas con Estados Unidos. El primer embarque incluyó 750 animales. La decisión representa un avance para el Gobierno de Claudia Sheinbaum, que busca recuperar el comercio pecuario fronterizo mediante coordinación bilateral y controles zoosanitarios.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que, con la reapertura de Puerto Palomas, el flujo de exportación desde las estaciones operativas de Chihuahua y Sonora alcanza un promedio aproximado de 3 mil 500 cabezas diarias. La cifra corresponde al conjunto de esos cruces, no exclusivamente al nuevo punto. Las autoridades prevén reanudar los envíos por Nogales, Sonora, hacia finales de noviembre, si se cumplen las condiciones sanitarias.
La medida tiene una dimensión económica y política: la exportación de ganado es una fuente de ingresos para productores, acopiadores y transportistas, pero depende de la confianza de las autoridades estadounidenses en la vigilancia veterinaria mexicana. La reapertura también pone a prueba la capacidad del Gobierno federal para coordinarse con Washington y los gobiernos estatales ante un problema que afecta a una cadena productiva regional.
La coordinación sanitaria sostiene la reapertura
Durante el acto, Javier Calderón Elizalde, director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), señaló que la instrucción presidencial es colaborar con los productores y cumplir las medidas acordadas con el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura estadounidense (APHIS-USDA). En la reapertura participaron representantes de ambas administraciones, incluidos funcionarios estadounidenses y responsables de sanidad animal.
Los controles responden a la preocupación por el gusano barrenador del ganado y otros riesgos que pueden afectar la salud animal y el comercio transfronterizo. Las estaciones cuarentenarias permiten revisar los animales, verificar requisitos y aplicar procedimientos de inspección antes de autorizar el cruce. La continuidad de las exportaciones depende de mantener esas medidas y atender cualquier alerta epidemiológica.
El proceso ha sido gradual. En septiembre se restablecieron los envíos desde San Jerónimo, Chihuahua, con un primer embarque de 430 cabezas y un plan de aumento progresivo. Después se reactivaron operaciones en Agua Prieta, Sonora, y ahora en Puerto Palomas. Nogales permanece como el siguiente punto cuya reapertura está prevista, pero la fecha anunciada depende de la evaluación sanitaria y no constituye una operación confirmada.
El reto del Gobierno es recuperar el flujo comercial
Las restricciones fronterizas generan costos para los productores, que deben mantener a los animales durante más tiempo, cubrir alimentación y manejo, y reorganizar sus ventas. También afectan a acopiadores, transportistas y comunidades que dependen de los servicios vinculados con el ganado. Recuperar los cruces permite aliviar parte de esa presión, aunque el beneficio dependerá del volumen exportado y de los precios de mercado.
Para la administración federal, la reapertura ofrece un resultado concreto de la coordinación con autoridades estadounidenses, estatales y organizaciones ganaderas. Sin embargo, no significa que todos los puertos hayan regresado a la operación normal ni que el riesgo sanitario haya desaparecido. Las condiciones pueden cambiar si se detectan nuevos casos o si las autoridades ajustan los protocolos.
El Gobierno de Chihuahua también participa en las medidas preventivas, mediante capacitación a productores y acciones para fortalecer la detección y notificación de posibles casos. Esa colaboración importa porque la vigilancia no se limita al cruce: requiere prevención en las unidades de producción, respuesta rápida ante sospechas y cumplimiento de las reglas de movilización.
El siguiente indicador será la evolución de los embarques diarios y la eventual reapertura de Nogales. Mantener el acceso al mercado estadounidense exigirá que México sostenga los controles veterinarios y la comunicación binacional. Para el sector ganadero, la meta es recuperar los cruces y dar continuidad a las ventas sin comprometer la sanidad animal ni la confianza comercial.



