El déficit presupuestario de Canadá se ha disparado a 77,900 millones de dólares canadienses en los primeros cuatro meses del año fiscal 2024-2025, un aumento significativo con respecto al mismo periodo del año anterior. Este incremento, que es el más alto en la historia reciente del país, es el resultado de un gasto gubernamental masivo en programas sociales y de la inversión en infraestructura. Aunque el gobierno ha defendido su política de gasto como una medida necesaria para estimular la economía, el aumento del déficit ha generado una gran preocupación entre los analistas financieros y los inversionistas.
La situación fiscal de Canadá es un reflejo de un debate más amplio en la política económica del país. Por un lado, el gobierno defiende que el gasto público es la mejor manera de mantener el crecimiento económico y de proteger a los ciudadanos en un entorno de alta inflación. Por otro, los críticos argumentan que el aumento del déficit y de la deuda pública es insostenible a largo plazo y que podría generar una crisis de financiamiento. La falta de un plan fiscal claro y la incertidumbre sobre el futuro de la economía global son otros factores que han contribuido a la preocupación del mercado.
El aumento del déficit de Canadá es un recordatorio de que en la política económica no hay decisiones fáciles. La capacidad del gobierno para equilibrar la necesidad de gasto público con la de mantener la disciplina fiscal será la prueba de fuego de su estrategia.



