Nueva investigación cuestiona disparidad de género en diagnósticos de autismo

Un estudio de larga escala plantea que el autismo podría ser igualmente común en niños y niñas, aunque las diferencias en cuándo se detecta plantean retos para su diagnóstico oportuno.

Compartir nota:

Un análisis reciente realizado por investigadores en Suecia está provocando una revisión de cómo entendemos el trastorno del espectro autista (TEA) y sus diferencias entre niños y niñas. Tradicionalmente, se ha considerado que los varones son mucho más propensos a presentar TEA, pero este nuevo estudio sugiere que esa percepción podría estar influida principalmente por el momento en que se hace el diagnóstico, no por una diferencia real en la prevalencia entre géneros.

La investigación, que abarcó registros de salud de más de 2,7 millones de personas seguidas desde su nacimiento hasta la adultez, encontró que aunque los primeros diagnósticos ocurren con mayor frecuencia en varones durante la infancia, estas diferencias tienden a disminuir con la edad. Para cuando los participantes alcanzan la vida adulta, la proporción de diagnóstico entre hombres y mujeres se aproxima, lo que indica que la incidencia del TEA podría ser más “equitativa” de lo que se pensaba.

Este patrón abre interrogantes sobre cómo se detecta el autismo en distintos grupos. Es posible que los síntomas sean más visibles o reconocibles en varones pequeños, lo que conduce a diagnósticos más tempranos, mientras que las niñas pueden pasar más tiempo sin recibir atención diagnóstica, ya sea porque sus expresiones del TEA son menos típicas o porque adaptan comportamientos para encajar socialmente.

Expertos señalan que esto no significa que las niñas “no tengan autismo” con la misma frecuencia que los niños, sino que las herramientas y criterios clínicos que se usan de manera rutinaria pueden estar mejor calibrados para detectar ciertas conductas más comunes en varones, dejando áreas grises en las que el diagnóstico femenino se retrasa.

Los efectos de este fenómeno tienen implicaciones prácticas. Un diagnóstico tardío puede influir en el acceso a apoyos educativos y terapias especializadas, así como en la comprensión que tiene una persona sobre sí misma y su manera de interactuar con el entorno. Reconocer signos de TEA en niñas y mujeres de forma temprana podría mejorar la calidad de vida de quienes no se ajustan a los patrones clásicos de diagnóstico.

A raíz de estos hallazgos, algunos especialistas han llamado a revisar los métodos de evaluación y a desarrollar herramientas diagnósticas que sean más sensibles a las variaciones de presentación entre géneros. Esto incluye considerar una gama más amplia de comportamientos y formas de socialización que pueden ser características del espectro en niñas o en mujeres jóvenes.

Aunque aún se requieren más estudios para confirmar estos patrones en diferentes poblaciones y contextos culturales, el trabajo realizado plantea una pregunta fundamental: ¿estamos diagnosticando el autismo de forma equitativa? La respuesta, de acuerdo con esta investigación, parece indicar que la prevalencia puede ser más parecida entre niños y niñas de lo que muestran las cifras registradas en la infancia.

El debate ahora se traslada a clínicas, escuelas y comunidades de salud, donde la detección temprana y el acceso a apoyo adecuado siguen siendo pilares esenciales para mejorar la vida de las personas con TEA, sin importar su género.

Compartir nota:

Recibe contenido exclusivo directo en tu celular. Suscríbete: WhatsApp | Telegram

PUBLICIDAD

Nuestro contenido noticioso es elaborado con información proveniente de fuentes públicas y verificables. Parte del texto puede haber sido procesado con herramientas digitales con fines de redacción, sin que ello sustituya la responsabilidad editorial de El Comentario del Día. No se reproduce de forma literal obra protegida por derechos de autor.

Si considera que este contenido pudiera afectar derechos de autor o requiere aclaraciones, puede escribir a: contacto@comentariodeldia.com