El comercio interior mexicano arrancó marzo con dos ritmos muy distintos. Por un lado, las empresas comerciales al por mayor mostraron un repunte fuerte en sus ingresos; por el otro, el comercio al por menor avanzó con mucha más cautela. El resultado deja una lectura útil para entender el momento de la economía: la parte mayorista parece haber recuperado algo de tracción en ventas, pero el mercado interno de consumo final sigue creciendo con menor fuerza y con señales todavía mixtas en empleo y remuneraciones.
INEGI reportó que, en cifras desestacionalizadas y a tasa mensual, los ingresos reales por suministro de bienes y servicios del comercio al por mayor aumentaron 6.0% en marzo. En comparación anual, el avance fue de 8.1%. Es un salto relevante, sobre todo porque contrasta con la debilidad que han mostrado otros indicadores de actividad durante el arranque de 2026. Sin embargo, ese mejor desempeño en ingresos no vino acompañado de una mejora en el mercado laboral del sector: el personal ocupado cayó 0.1% mensual y también 0.1% anual, mientras las remuneraciones medias reales retrocedieron 2.4% en el mes y 2.7% frente a marzo del año pasado.
En el caso del comercio al por menor, el panorama fue más moderado, pero también más equilibrado en algunos frentes. Los ingresos reales subieron apenas 0.1% mensual, aunque en comparación anual avanzaron 2.4%. El empleo bajó 0.2% frente a febrero, pero todavía creció 0.5% anual. Además, las remuneraciones medias reales aumentaron 0.6% mensual y 7.4% anual, una señal de que, aunque las ventas minoristas no están despegando con fuerza, el ingreso laboral del sector sí ha mostrado una mejor cara que en el mayoreo.
Las cifras clave de marzo fueron estas:
- Comercio al por mayor: ingresos 6.0% mensual y 8.1% anual
- Comercio al por menor: ingresos 0.1% mensual y 2.4% anual
- Mayoreo: personal ocupado -0.1% mensual y -0.1% anual
- Menudeo: personal ocupado -0.2% mensual y 0.5% anual
- Mayoreo: remuneraciones -2.4% mensual y -2.7% anual
- Menudeo: remuneraciones 0.6% mensual y 7.4% anual
La parte más interesante del dato está en la desagregación por subsectores, porque ahí se ve con mayor claridad dónde estuvo el impulso y dónde persiste la debilidad. Dentro del comercio al por mayor, destacaron tres ramas con avances importantes en ingresos anuales: maquinaria, equipo y mobiliario para actividades agropecuarias, industriales y de servicios, con 12.5%; materias primas agropecuarias y forestales, para la industria y materiales de desecho, con 11.6%; y productos farmacéuticos, de perfumería, artículos para el esparcimiento y línea blanca, con 10.5%. También crecieron abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco, con 5.0%.
Pero no todo fue fortaleza. Hubo ramas mayoristas que siguieron mostrando debilidad marcada, como la intermediación de comercio al por mayor, cuyos ingresos se desplomaron 14.7% anual, y la venta de productos textiles y calzado, con una caída de 1.2%. También sobresale la fragilidad en el rubro de camiones y partes y refacciones nuevas para automóviles, camionetas y camiones, con una baja de 0.2% en ingresos y una caída de 6.1% en personal ocupado. Es decir, el repunte mayorista no fue parejo, sino concentrado en ciertas ramas ligadas a insumos, equipo y bienes específicos.
En el comercio al por menor, la lectura también fue desigual, aunque con un perfil más vinculado al consumo. Los mayores avances en ingresos anuales se dieron en el comercio exclusivamente por internet, catálogos impresos, televisión y similares, con 21.4%; en productos textiles, bisutería, accesorios de vestir y calzado, con 12.3%; en enseres domésticos, computadoras y artículos para la decoración, con 11.1%; y en artículos para el cuidado de la salud, con 11.0%. También crecieron vehículos de motor, refacciones, combustibles y lubricantes, con 5.5%.
En contraste, hubo segmentos minoristas que siguieron rezagados. Las ventas de abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco cayeron 6.2% anual, y las de tiendas de autoservicio y departamentales bajaron 1.2%. Ese dato es relevante porque habla de un consumo final todavía heterogéneo: algunas categorías ligadas a salud, moda, equipamiento del hogar y comercio digital avanzan, pero otras más masivas y asociadas al consumo cotidiano siguen mostrando menor dinamismo.
A nivel territorial también hubo señales útiles. En el comercio al por mayor, la Ciudad de México reportó un crecimiento anual de 10.9% en ingresos, seguida por Yucatán con 10.3% y Nuevo León con 10.1%. En el comercio al por menor, la capital también destacó con 5.0%, mientras Puebla registró 4.3% y Colima 4.1%. Esto sugiere que el dinamismo comercial sigue concentrándose con mayor claridad en polos urbanos y logísticos relevantes.
La conclusión del dato es bastante clara. Marzo dejó un comercio interior que sí avanzó, pero de forma desigual. El mayoreo mostró un rebote fuerte en ingresos, aunque sin traducirse en mejores salarios o empleo. El menudeo, en cambio, mantuvo un crecimiento más moderado en ventas, pero con una evolución más favorable en remuneraciones. La señal general no es la de un comercio en crisis, pero tampoco la de un mercado interno corriendo con fuerza. Lo que aparece es una economía comercial partida en dos: una parte que reacciona con mayor intensidad en cadenas de suministro y otra que sigue midiendo el paso del consumo final.



