23 de septiembre de 2026

CDMX --°C | HNC: --

NOTICIAS

México rompe récord de IED, pero el impulso sigue concentrado

La inversión extranjera directa subió 10.4% anual en el primer trimestre, impulsada por reinversión de utilidades y concentrada en sectores y estados clave.

México abrió 2026 con una cifra que, en términos nominales, luce contundente: la inversión extranjera directa alcanzó 23 mil 591 millones de dólares en el primer trimestre, un crecimiento de 10.4% frente al mismo periodo del año pasado. El dato es relevante porque llega en medio de un entorno internacional cargado de incertidumbre comercial, tensiones geopolíticas y revisiones sobre el futuro de la integración regional en América del Norte. Sin embargo, el verdadero valor de la cifra no está solo en el récord, sino en cómo está compuesta y qué está diciendo sobre la economía mexicana.

La primera lectura es positiva. El capital extranjero no salió corriendo de México; al contrario, aumentó. Pero la segunda lectura exige algo más de cuidado: el grueso del avance provino de la reinversión de utilidades, que pasó de 16 mil 647 millones a 22 mil 222 millones de dólares. Eso significa que una parte importante del récord no se explica por una oleada de nuevas apuestas productivas, sino por empresas que ya operan en el país y decidieron mantener o ampliar su presencia. Es una buena señal de confianza, sí, aunque distinta a un boom de nuevos proyectos.

De hecho, las nuevas inversiones crecieron, pero mucho menos: subieron de mil 586 millones a mil 705 millones de dólares. El aumento existe, pero es moderado. Dicho de otro modo, el mensaje de fondo es que México sigue siendo atractivo para quienes ya están instalados, aunque todavía no puede presumir que el nuevo capital esté entrando con la misma fuerza que la reinversión.

Por sectores, la inversión mostró una concentración bastante clara en actividades estratégicas. Servicios financieros y seguros encabezó el crecimiento al pasar de 5 mil 321 millones a 6 mil 851 millones de dólares. Le siguió la fabricación de vehículos, que avanzó de 3 mil 351 millones a 4 mil 33 millones, una cifra especialmente relevante por el momento que vive la industria automotriz ante el ruido arancelario y la discusión sobre reglas de origen. También destacaron minería, con 3 mil 34 millones; construcción, que casi duplicó su nivel al pasar de 742 millones a mil 456 millones; equipo de cómputo y componentes electrónicos, con mil 370 millones; y transportes, correos y almacenamiento, con 913 millones.

La composición sectorial deja ver algo importante: la inversión no se está yendo solo a actividades tradicionales. Sigue habiendo manufactura avanzada, logística, componentes electrónicos, servicios financieros y proyectos ligados a infraestructura. Eso es consistente con la narrativa de una economía que quiere fortalecerse como plataforma industrial y de exportación, sobre todo frente a Estados Unidos.

También importa de dónde viene el dinero. Estados Unidos se mantuvo como principal origen, con 10 mil 210 millones de dólares y un crecimiento de 23.6% anual. Le siguieron España, con 3 mil 804 millones; Australia, con mil 446 millones; Japón, con 985 millones; y Canadá, con 894 millones. La geografía de la inversión confirma que, pese al ruido político y comercial, la relación económica con Estados Unidos sigue siendo el eje central de la captación de capital.

En el plano territorial, la inversión volvió a concentrarse en un grupo reducido de entidades. Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Baja California y Jalisco concentraron la mayor parte de los flujos del trimestre. Esto confirma una tendencia conocida: México sí atrae inversión, pero sigue haciéndolo con una lógica territorial desigual, donde el centro y el norte captan la mayor tajada, mientras otras regiones siguen avanzando con mucha más lentitud. Esa concentración no invalida el dato récord, pero sí obliga a matizarlo. No toda la economía mexicana está recibiendo el mismo impulso.

En paralelo, el mensaje político fue claro: el gobierno leyó esta cifra como una señal de confianza en México de cara a la próxima revisión del T-MEC. La tesis oficial es que los inversionistas están apostando a que el país mantendrá una posición favorable dentro del mercado de Norteamérica, sobre todo porque sigue ofreciendo una plataforma manufacturera integrada con Estados Unidos y mejores condiciones relativas que varias economías asiáticas. Esa lectura tiene lógica, aunque también enfrenta una prueba importante: la confianza tendrá que sostenerse no solo en reinversión, sino en nuevos proyectos de mayor escala y en reglas claras para los próximos años.

En suma, el dato es bueno y merece reconocerse. México registró un récord de inversión extranjera directa en el primer trimestre de 2026 y eso no es menor. Pero el dato también deja una advertencia útil: el impulso viene sobre todo de empresas que ya están aquí, se concentra en pocos sectores y en pocas entidades, y todavía no puede leerse como una expansión generalizada del nuevo capital productivo. La confianza existe. El reto ahora es convertirla en una diversificación más amplia, más profunda y menos concentrada.

Recibe contenido exclusivo directo en tu celular. Suscríbete: WhatsApp | Telegram

Nuestro contenido noticioso es elaborado con información proveniente de fuentes públicas y verificables. Parte del texto puede haber sido procesado con herramientas digitales con fines de redacción, sin que ello sustituya la responsabilidad editorial de El Comentario del Día. No se reproduce de forma literal obra protegida por derechos de autor.

Si considera que este contenido pudiera afectar derechos de autor o requiere aclaraciones, puede escribir a: [email protected]

Publicidad

Accede a tu cuenta

Gestiona tu membresía y consulta el contenido disponible para ti.