El balance primario del sector público registró un superávit de 171 mil millones de pesos en el periodo enero-abril de 2026, resultado que supera el programa aprobado por el Congreso, que contemplaba un déficit para ese lapso. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que los balances fiscales del primer cuatrimestre tuvieron un desempeño mejor al previsto, en línea con la estrategia de reducción gradual del déficit.
El dato central del periodo fue el IVA: la recaudación de ese impuesto creció 12.5% real anual en abril y superó en 30 mil millones de pesos lo programado en el acumulado enero-abril. Este resultado compensó parcialmente la caída del ISR, que retrocedió 6.2% real anual frente al mismo periodo de 2025, por menores pagos derivados de declaraciones anuales de personas morales y físicas.
Otros rubros con desempeño destacado en el acumulado:
- IEPS: creció 12.7% real anual, impulsado por combustibles (+14.8%), tabacos (+20.5%) y bebidas saborizadas (+46.7%), estos últimos por ajustes aprobados en la Ley de Ingresos de la Federación 2026.
- Impuestos a las importaciones: alcanzaron un máximo histórico en términos reales para el periodo enero-abril, con un alza de 1.3% real anual frente a 2025.
- Ingresos no tributarios: superaron en 34 mil millones de pesos el programa, apoyados en aprovechamientos y derechos.
En contraste, los ingresos petroleros cayeron en términos reales frente a enero-abril de 2025, afectados por la apreciación del peso —que reduce el valor en moneda nacional de los ingresos vinculados al petróleo— y por una menor plataforma de exportación, que se ubicó en 398.8 miles de barriles diarios, 43% por debajo del nivel observado en el mismo periodo del año anterior.
El gasto en desarrollo social avanzó 10.9% real anual, por encima del promedio de 2.7% registrado en la última década, con incrementos en salud (+25.9%), educación (+8.3%) y protección social (+8.3%). El costo financiero de la deuda, en cambio, se ubicó 68 mil millones de pesos por debajo de lo programado, favorecido por operaciones de refinanciamiento que extendieron en 4.32 años el plazo promedio de los instrumentos intercambiados.
El saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público cerró abril en 50% del PIB, y la deuda neta del gobierno federal se ubicó en 46.7% del PIB, con una estructura predominante en moneda nacional, tasa fija y largo plazo. Hacienda destacó que esta composición reduce los riesgos de refinanciamiento y la exposición a movimientos cambiarios. Fitch Ratings ratificó en el periodo la calificación de la deuda soberana en BBB- con perspectiva estable; México mantiene grado de inversión con las ocho agencias calificadoras que evalúan su deuda.
El resultado fiscal del primer cuatrimestre refleja una combinación de recaudación indirecta dinámica y mayor gasto social, con ingresos totales 2.2% por debajo del programa en términos reales pero balances mejores a lo esperado. Esto apunta a que la consolidación fiscal avanza por el lado del control del gasto y la eficiencia del costo financiero, más que por un ciclo de ingresos pleno.
Para los mercados y los inversionistas, la confirmación del grado de inversión y la deuda en trayectoria estable reducen el riesgo soberano percibido. Para los hogares y los estados, el dato más relevante es el aumento del gasto social y la moderación del costo financiero, que libera margen para el gasto programable en los meses siguientes.
Lo que habrá que observar en los próximos reportes es la evolución del ISR —cuya caída en el acumulado refleja en parte factores estacionales— y el ritmo de la inversión física, que acumula 241 mil millones de pesos ejecutados con una calendarización que, anticipó Hacienda, se acelerará en la segunda mitad del año.



