La economía informal en México creció 4.0% anual en el cuarto trimestre de 2025, con un valor agregado bruto de 6.35 billones de pesos a precios de 2018, lo que confirma que una parte relevante de la actividad productiva sigue avanzando fuera de los canales plenamente formales.
El dato refleja una expansión mayor en el sector informal, que creció 5.3% anual y representó 57.9% de toda la economía informal. Las otras modalidades de la informalidad, donde laboran personas en unidades económicas formales pero sin seguridad social ni prestaciones completas, aumentaron 2.4% anual y concentraron 42.1% del total.
La lectura económica es clara: la informalidad no solo funciona como refugio laboral, también mantiene una aportación productiva significativa. Esto implica que una parte importante del crecimiento ocurre en espacios con menor recaudación, menor protección laboral y menor capacidad de elevar productividad de forma sostenida.
Por entidad federativa, los mayores avances en el valor agregado bruto de la economía informal se observaron en Sinaloa, con 12.3%; Colima, con 8.9%; Sonora, con 7.7%; Hidalgo, con 7.6%, y Zacatecas, con 7.4%. En contraste, Campeche cayó 13.2%, Coahuila bajó 0.9% y Quintana Roo retrocedió 0.3%.
El mercado laboral informal también mostró dinamismo. En el cuarto trimestre se registraron 17.37 millones de puestos de trabajo remunerados en la economía informal, un incremento anual de 3.3%. Los mayores crecimientos se dieron en Michoacán, Sinaloa, Colima, Nuevo León, Sonora y Aguascalientes, mientras que las bajas más relevantes se concentraron en Campeche y Quintana Roo.
Las remuneraciones tuvieron un aumento anual de 9.3% a precios corrientes. El avance fue más fuerte en Sinaloa, con 18.4%; Sonora, con 16.4%; Querétaro, con 16.2%; y Colima e Hidalgo, con 14.1%. Este dato apunta a una presión de ingresos dentro de actividades informales, aunque no necesariamente se traduce en mejores condiciones laborales, acceso a seguridad social o estabilidad para los trabajadores.
Para los hogares, la expansión de la informalidad puede significar más oportunidades de ingreso de corto plazo, pero también mayor vulnerabilidad ante enfermedad, desempleo o retiro. Para las empresas formales, representa una competencia desigual cuando existen unidades productivas que operan con menores costos regulatorios y laborales.
El dato también importa para la política económica. Un país que busca elevar competitividad, atraer inversión y mejorar productividad no puede depender de una estructura laboral donde millones de trabajadores siguen fuera de la protección social. La siguiente publicación del indicador permitirá observar si esta expansión fue temporal o si la economía informal sigue ganando espacio dentro del crecimiento nacional.



