La actividad económica de México avanzó 1.2% mensual en abril de 2026, con cifras desestacionalizadas, y registró un crecimiento anual de 2.2%, informó INEGI al publicar el Indicador Global de la Actividad Económica.
El dato muestra una mejora relevante frente a marzo y confirma un mejor desempeño de corto plazo, aunque no elimina las señales de debilidad acumuladas en el año. Con cifras originales, el IGAE creció 2.3% anual en abril, pero el avance de enero a abril fue de apenas 0.7%, lo que sugiere una recuperación todavía limitada para el conjunto de la economía.
El impulso mensual vino principalmente de las actividades secundarias, que crecieron 2.1%, mientras que las terciarias avanzaron 0.7%. En contraste, las actividades primarias retrocedieron 0.4% frente al mes previo.
Dentro de la industria, la construcción fue el componente más dinámico, con un aumento mensual de 7.6% y un crecimiento anual de 10.2%. Las manufacturas también mejoraron 1.2% respecto a marzo, aunque todavía mostraron una caída anual de 0.3%. Este contraste es importante porque refleja que el repunte industrial de abril no fue homogéneo: la construcción empujó con fuerza, pero la manufactura aún no logra consolidar una expansión frente al mismo mes del año anterior.
En servicios, el comercio al por mayor creció 2.9% mensual y 10.1% anual, mientras que el comercio al por menor avanzó 1.6% mensual, pero apenas 0.7% anual. También destacaron los servicios profesionales, científicos y técnicos, con un aumento mensual de 2.0%, y los servicios de apoyo a negocios, con 3.8%.
La lectura económica es positiva para abril, pero debe tomarse con cautela. El IGAE funciona como una referencia mensual del sector real de la economía, no como una medición completa del PIB trimestral. Por eso, un avance mensual elevado mejora la fotografía inmediata, pero no necesariamente confirma por sí solo un cambio sostenido de tendencia.
Para hogares y empresas, el dato importa porque una mayor actividad económica puede traducirse en más demanda de bienes, servicios y empleo. Sin embargo, el bajo crecimiento acumulado del año apunta a una economía que todavía avanza con poca fuerza, en un entorno donde la inversión, el consumo y la competitividad siguen siendo variables clave.
El dato a observar será si el avance de abril se sostiene en mayo y junio. Si la industria y los servicios mantienen tracción, el segundo trimestre podría mostrar una señal más favorable; si el impulso se concentra solo en construcción y algunos servicios, la economía seguirá mostrando un crecimiento desigual.



