La inflación en México se ubicó en 3.55% anual durante la primera quincena de junio de 2026, luego de que el Índice Nacional de Precios al Consumidor disminuyó 0.11% frente a la quincena previa, informó INEGI.
El dato muestra una moderación frente al mismo periodo de 2025, cuando la inflación anual fue de 4.51%. La baja quincenal estuvo impulsada principalmente por menores precios en productos agropecuarios, especialmente frutas y verduras, aunque la inflación subyacente se mantuvo por encima de la general y confirmó que todavía hay presiones internas en bienes y servicios.
El componente subyacente, que elimina productos de alta volatilidad, avanzó 0.19% quincenal y llegó a 4.12% anual. Dentro de este rubro, las mercancías aumentaron 0.11% y los servicios subieron 0.27%, lo que mantiene una lectura relevante para la política monetaria, porque refleja la parte más persistente de la inflación.
La parte no subyacente registró una caída de 1.14% quincenal y una inflación anual de 1.61%. En este grupo, frutas y verduras bajaron 5.24%, mientras que los precios agropecuarios retrocedieron 2.65%. Este comportamiento ayudó a contener la inflación general, aunque no necesariamente implica una reducción homogénea en todos los productos de consumo cotidiano.
Entre los productos con mayor incidencia a la baja destacaron el jitomate, con una caída quincenal de 23.98%; el huevo, con una disminución de 4.51%; el chile poblano, con una baja de 28.33%, y el chile serrano, con una reducción de 15.21%. En contraste, algunos precios subieron de forma relevante: el aguacate aumentó 18.51%, la papa y otros tubérculos 5.76%, el transporte aéreo 13.75% y los hoteles 8.73%.
Esto implica que el alivio inflacionario llegó por productos muy visibles para los hogares, pero también que el bolsillo sigue enfrentando presiones en rubros asociados a servicios, alimentos preparados, vivienda y movilidad. Para las familias, la baja en algunos alimentos frescos puede sentirse en compras inmediatas, aunque el costo de comer fuera, viajar o pagar servicios continúa limitando el ingreso disponible.
La canasta de consumo mínimo también reflejó una mejora relativa: registró una caída quincenal de 0.37% y un crecimiento anual de 3.30%, por debajo del 4.78% observado un año antes. Este dato es relevante porque se relaciona con bienes y servicios básicos para los hogares de menores ingresos.
La lectura económica es clara: la inflación general se acerca a niveles más manejables, pero la subyacente sigue siendo el dato que habrá que observar. Mientras los servicios continúen creciendo por arriba de la inflación general, el margen para cantar victoria será limitado. El siguiente dato quincenal será clave para confirmar si la baja responde a una tendencia más firme o a ajustes temporales en productos agropecuarios.



