Banxico mantuvo sin cambios la tasa de interés de referencia en 6.50%, en una decisión unánime de su Junta de Gobierno, tras evaluar una inflación que ha bajado, pero que todavía enfrenta riesgos relevantes para consolidar su regreso a la meta de 3%.
La decisión marca una pausa en el ciclo monetario y confirma que el banco central optó por conservar una postura restrictiva, pese a que la inflación general descendió de 4.45% en abril a 3.55% en la primera quincena de junio. La inflación subyacente, que excluye bienes y servicios de alta volatilidad, también bajó, aunque con menor fuerza, al pasar de 4.26% a 4.12% en el mismo periodo.
El dato central está en la lectura de Banxico sobre la inflación: el avance reciente es positivo, pero no suficiente para relajar la vigilancia. El banco central mantuvo el pronóstico de convergencia de la inflación general a la meta de 3% hacia el segundo trimestre de 2027, aunque ajustó ligeramente al alza sus previsiones para la inflación subyacente entre el segundo y cuarto trimestre de 2026.
Entre las principales cifras del anuncio destacan:
- Tasa de interés de referencia: 6.50%.
- Inflación general: 3.55% en la primera quincena de junio.
- Inflación subyacente: 4.12% en el mismo periodo.
- Meta de inflación: 3%.
- Convergencia prevista a la meta: segundo trimestre de 2027.
La lectura económica es clara: Banxico reconoce una menor presión en la inflación general, impulsada por el comportamiento de la inflación no subyacente, pero mantiene cautela porque la parte subyacente sigue por encima de la meta y refleja presiones más persistentes en precios. Esto limita el margen para reducir la tasa, sobre todo en un entorno internacional marcado por volatilidad financiera, conflictos geopolíticos y cambios de política económica en Estados Unidos.
El banco central también observó que el peso mexicano se depreció desde la decisión anterior, mientras que las tasas de valores gubernamentales en México bajaron en la mayoría de sus plazos. A esto se suma una economía que se anticipa crecerá en el segundo trimestre de 2026, después de la contracción previa, aunque con condiciones de holgura y riesgos a la baja para la actividad productiva.
Para hogares y empresas, la decisión implica que el costo del crédito seguirá siendo relativamente elevado. Esto puede contener presiones de consumo financiado y ayudar a controlar la inflación, pero también mantiene condiciones más exigentes para inversión, financiamiento empresarial, tarjetas de crédito, créditos personales y préstamos productivos.
En términos de política económica, la pausa de Banxico muestra que la inflación ya no exige el mismo nivel de emergencia de meses anteriores, pero tampoco permite cantar victoria. El dato a observar será la evolución de la inflación subyacente y del tipo de cambio, porque ahí se definirá si la tasa puede mantenerse estable durante más tiempo o si el banco central necesitará ajustar nuevamente su postura.



