Los ingresos públicos de México llegaron a 3.55 billones de pesos entre enero y mayo de 2026, una caída real anual de 1.8% y 151.5 mil millones de pesos menos frente al programa aprobado. El dato muestra una presión relevante para las finanzas públicas: el gobierno recibió menos recursos de los previstos mientras mantiene necesidades elevadas de gasto.
El problema central estuvo en dos frentes: la menor recaudación del ISR y el bajo desempeño de los ingresos petroleros. Aunque el IVA mostró fortaleza, no fue suficiente para compensar el retroceso de las principales fuentes de ingreso del sector público.
Los datos más relevantes del periodo fueron:
- Ingresos presupuestarios: 3.55 billones de pesos, con caída real anual de 1.8%.
- Ingresos tributarios: 2.48 billones de pesos, 1.4% menos en términos reales.
- ISR: 1.35 billones de pesos, con retroceso real anual de 5.8%.
- Ingresos petroleros: 380.8 mil millones de pesos, 3.2% menos en términos reales.
La recaudación del ISR quedó 72.3 mil millones de pesos por debajo del programa, presionada por menores pagos asociados a declaraciones anuales de personas morales y físicas. Este dato importa porque el ISR es una de las columnas principales del financiamiento público; cuando se debilita, se reduce el margen para sostener gasto sin elevar endeudamiento o recortar otras partidas.
El IVA fue el dato positivo: alcanzó 703.4 mil millones de pesos, con crecimiento real anual de 3.3% y 47.8 mil millones por arriba del programa. Esto refleja que el consumo todavía aportó recursos a la hacienda pública. Sin embargo, depender de consumo para compensar menor ISR tiene límites, sobre todo si la actividad económica se modera o si los hogares enfrentan presión en su ingreso disponible.
El frente petrolero también encendió señales de alerta. Los ingresos de este rubro quedaron 119.6 mil millones de pesos por debajo del programa, afectados por una plataforma de exportación menor y por la apreciación del peso, que reduce el valor en moneda nacional de las ventas externas de hidrocarburos. Aunque el precio del petróleo fue superior al estimado, ese factor no alcanzó para revertir la debilidad del componente petrolero.
Para hogares y empresas, esta combinación importa porque limita la capacidad del gobierno para financiar infraestructura, servicios públicos y programas sin presionar el déficit. También reduce espacio fiscal para responder a choques económicos durante la segunda mitad del año.
El dato que habrá que observar en los próximos meses será si la recaudación del ISR logra recuperarse y si los ingresos petroleros dejan de operar como un factor de presión. Sin esa mejora, la consolidación fiscal dependerá más de contención del gasto que de una base sólida de ingresos.



