El Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) advirtió que los bancos centrales de economías avanzadas y emergentes, entre ellos el Banco de México (Banxico), deben actuar con extremo cuidado al intervenir en el mercado de dinero, pues una participación excesiva puede terminar por dañar su reputación institucional. El organismo señaló que las intervenciones repetidas, mediante compras de activos a gran escala u operaciones de crédito, conllevan el peligro de generar riesgo moral tanto para los mercados financieros como para los gobiernos.
La advertencia llega en un momento particularmente sensible para Banxico. El mes pasado, el banco central mexicano implementó una nueva herramienta para administrar la liquidez del sistema a través de la recompra de deuda gubernamental, como Cetes y Bondes F, con fines de regulación monetaria. Bajo este nuevo esquema, Banxico podrá comprar hasta 100,000 millones de pesos a valor nominal, el mismo techo que ya tenía para las ventas, en operaciones extraordinarias dentro del mercado secundario y a total discreción del propio banco. Lo relevante es que este mecanismo no se limita a bancos: el canal de compra también podrá operarse con casas de bolsa, sociedades de inversión y Siefores, los vehículos de inversión de las Afores, lo que le permitirá a Banxico adquirir bonos que hoy están en manos de instituciones no bancarias.
El BIS explicó que el contexto que empuja a los bancos centrales a intervenir con más frecuencia tiene que ver con los propios niveles de endeudamiento público. De acuerdo con el organismo, los elevados niveles de deuda como proporción del PIB en distintos países, incluido México, entorpecen las condiciones para administrar la cantidad de dinero y las tasas de interés en una economía, lo que obliga a los bancos centrales a intervenir con mayor frecuencia para corregir disfunciones del mercado. Por ello, recomendó que los mecanismos de apoyo a la liquidez se diseñen de forma temporal, específica y fácilmente reversible, para evitar confusión sobre la postura real de la política monetaria.
Especialistas consultados coinciden en que la nueva facultad de Banxico responde, en el fondo, a un escenario de contingencia. Carlos López Jones, director de consultoría en Tendencias Económicas y Financieras, explicó que esta herramienta podría activarse ante una turbulencia financiera severa originada por algún evento interno, cuando los inversionistas abandonan posiciones nacionales y nadie más está dispuesto a comprar los bonos que el banco central termina absorbiendo. El especialista fue más allá al advertir que este tipo de recompras podría dejar a Banxico con un balance considerablemente más elevado, financiando de manera indirecta al gobierno, un patrón que ya se ha observado previamente en el Banco Central de Japón, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal estadounidense.
No todos coinciden con esa lectura de riesgo. Ernesto O’Farrill, presidente de Grupo Bursamétrica, sostuvo que el cambio regulatorio está diseñado para influir lo menos posible en las tasas de las subastas primarias, que es donde efectivamente se financia el gobierno mexicano, y que corregía un vacío normativo que Banxico arrastraba desde hace años al no poder adquirir valores, solo venderlos. Sin embargo, el propio O’Farrill reconoció que cerca de 100,000 millones de pesos es el monto que mantienen los inversionistas extranjeros en posiciones mexicanas, capital que saldría del país de forma casi inmediata ante una eventual pérdida del grado de inversión, un escenario frente al cual, advirtió, la intervención de Banxico tendría un margen de maniobra limitado.
El trasfondo de esta discusión es la trayectoria de la deuda pública mexicana, que continúa siendo motivo de atención para organismos internacionales. La tensión entre dotar a Banxico de herramientas más flexibles para estabilizar el mercado y evitar que esas mismas herramientas se perciban como un mecanismo de financiamiento encubierto al gobierno será, según el propio BIS, uno de los puntos que definirán la credibilidad de la política monetaria mexicana en los próximos meses.



