La presidenta Claudia Sheinbaum convirtió su segundo Grito de Independencia en una arenga con un mensaje político definido: México es un país libre, independiente y soberano. Desde el balcón de Palacio Nacional, la noche del 15 de septiembre, la mandataria combinó referencias a la historia nacional con menciones a mujeres, pueblos originarios, personas migrantes y valores como libertad, igualdad, justicia y democracia.
En la ceremonia por el 216 aniversario del inicio de la Independencia, Sheinbaum pronunció 21 arengas antes de hacer repicar la campana de Dolores y ondear la bandera. La lista recuperó a Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz Téllez-Girón, José María Morelos, Leona Vicario, Ignacio Allende, Gertrudis Bocanegra, Vicente Guerrero y Manuela Molina, “La Capitana”.
También incorporó por primera vez en su Grito a Antonia Nava, conocida como “La Generala”, una mujer que participó en la lucha insurgente. El cambio siguió la línea que la presidenta había planteado desde 2025, cuando incluyó referencias a heroínas anónimas y mujeres indígenas dentro de una ceremonia que tradicionalmente se ha concentrado en los principales personajes masculinos de la Independencia.
Soberanía frente al contexto bilateral
La frase que cerró la parte central de la arenga fue “¡Viva México libre, independiente y soberano!”. La referencia a la soberanía no fue nueva en el discurso presidencial. Durante su Segundo Informe de Gobierno, el 1 de septiembre, Sheinbaum había sostenido que México mantendría relaciones de cooperación, diálogo y entendimiento con otras naciones, pero sin someterse ni renunciar a sus principios.
Ese planteamiento adquiere relevancia por la relación con Estados Unidos, marcada durante 2026 por negociaciones y diferencias en asuntos como comercio, seguridad y migración. El Grito no presentó una nueva política exterior ni señaló directamente al Gobierno estadounidense, pero la insistencia en la soberanía coincidió con una posición que la presidenta ha expresado en otros actos oficiales.
La arenga también incluyó a los pueblos originarios y afromexicanos, así como a las personas migrantes. Después de los personajes históricos, la mandataria dedicó vivas a estos sectores y posteriormente a la dignidad del pueblo de México, la libertad, la igualdad, la democracia y la justicia.
Una ceremonia con el discurso del Gobierno
La selección de las arengas permitió vincular la celebración histórica con temas que forman parte del discurso de la actual administración. La inclusión de mujeres y pueblos originarios amplió la representación dentro de la ceremonia, mientras la referencia a migrantes retomó un grupo al que Sheinbaum ha dedicado mensajes de reconocimiento desde el inicio de su gobierno.
La democracia también apareció entre las últimas arengas, apenas cinco días después del inicio formal del proceso electoral de 2027. El Instituto Nacional Electoral declaró iniciado el proceso el 10 de septiembre y fijó para el 6 de junio de 2027 la jornada en la que se elegirán cargos federales y locales. La ceremonia, sin embargo, no fue presentada como un acto electoral.
Otros elementos reforzaron el carácter simbólico del mensaje. La bandera fue entregada a la presidenta por una escolta integrada por mujeres militares, mientras Sheinbaum portó un vestido elaborado por artesanas de Juchitán, Oaxaca. Ambos elementos acompañaron una ceremonia en la que la representación de las mujeres tuvo mayor presencia que en las arengas tradicionales.
El segundo Grito de Sheinbaum mantuvo la estructura histórica de la celebración, pero modificó el contenido de algunas referencias para incorporar personajes y sectores que forman parte de las prioridades discursivas de su gobierno. La soberanía ocupó el cierre político de la arenga; la inclusión y la democracia completaron el mensaje.
Con el último “¡Viva México!”, la presidenta concluyó la ceremonia frente a miles de personas reunidas en el Zócalo. Más que una nueva definición institucional, el acto funcionó como una síntesis pública de los valores que Sheinbaum ha colocado en su discurso: independencia frente al exterior, reconocimiento de una sociedad plural y defensa de libertad, igualdad, justicia y democracia.



