El fraude digital en cuentas personales está adoptando nuevas formas que ya no dependen únicamente de robar una contraseña. Los ciberdelincuentes utilizan mensajes que imitan a empresas, instituciones y contactos conocidos, enlaces maliciosos, aplicaciones falsas y técnicas que buscan conseguir autorización para acceder directamente a una cuenta. En septiembre de 2026, autoridades de ciberseguridad emitieron nuevas alertas sobre estas modalidades.
Una de las técnicas identificadas recientemente es el llamado “consent phishing”. A diferencia del phishing tradicional, en el que una persona puede ingresar sus credenciales en una página falsa, esta modalidad busca que el usuario autorice una aplicación maliciosa para acceder a determinados recursos de su cuenta. El Centro de Denuncias de Delitos por Internet del FBI informó que esta técnica ha sido utilizada desde finales de 2025 mediante mensajes que aparentan provenir de personas, organizaciones o servicios legítimos.
El riesgo está en que una persona puede no entregar directamente su contraseña y aun así conceder permisos que permitan a los delincuentes acceder a información o mantener una conexión con la cuenta. Algunos mensajes utilizan supuestos archivos compartidos, invitaciones a eventos o documentos para convencer al usuario de abrir un enlace y autorizar una aplicación.
Otra modalidad que continúa extendiéndose es la suplantación de plataformas digitales. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana alertó en septiembre sobre mensajes enviados mediante correo electrónico, SMS, aplicaciones de mensajería, redes sociales o llamadas telefónicas que aparentan provenir de servicios legítimos.
Estos mensajes pueden utilizar logotipos, colores y diseños similares a los de una empresa real. También recurren a situaciones que generan urgencia, como un supuesto problema de facturación, un pago rechazado, la suspensión de una cuenta, una renovación pendiente o una promoción exclusiva. El objetivo es provocar que la persona actúe rápidamente sin comprobar el origen de la comunicación.
Las aplicaciones falsas representan otro riesgo. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros alertó el 8 de septiembre sobre enlaces que invitan a descargar aplicaciones aparentemente relacionadas con instituciones financieras. Una aplicación obtenida desde un enlace recibido por SMS, correo, WhatsApp o redes sociales puede utilizarse para obtener información personal y financiera.
Por ello, una de las principales medidas de prevención consiste en descargar aplicaciones únicamente desde las tiendas oficiales y comprobar que se trate de la aplicación legítima de la institución correspondiente. Si un mensaje solicita instalar una aplicación, es preferible cerrar la comunicación y verificar directamente con la empresa mediante sus canales oficiales.
Las contraseñas también siguen siendo una barrera importante. Utilizar una contraseña diferente para cada servicio reduce el impacto que tendría la filtración de una clave. Si una contraseña reutilizada queda expuesta, los delincuentes pueden intentar utilizarla en otras plataformas.
La autenticación multifactor añade una segunda capa de protección. Sin embargo, no debe considerarse una protección absoluta: algunas técnicas pueden intentar conseguir códigos de verificación o tokens de autorización directamente del usuario. Por eso, nunca deben compartirse códigos recibidos por SMS, aplicaciones de autenticación o correo cuando alguien los solicite mediante un mensaje o llamada no esperada.
También es recomendable acceder a los servicios desde sus aplicaciones oficiales o escribiendo directamente la dirección conocida del sitio web, en lugar de utilizar enlaces incluidos en mensajes. Antes de ingresar información personal, contraseñas o datos bancarios, se debe revisar cuidadosamente la dirección del sitio.
El crecimiento de estas modalidades demuestra que el fraude digital depende cada vez más de la ingeniería social: conseguir que una persona confíe en una comunicación falsa y realice voluntariamente una acción que favorezca al atacante. Por eso, la seguridad no depende únicamente de la tecnología utilizada por las plataformas, sino también de verificar las solicitudes antes de responder.
Proteger las cuentas personales requiere combinar contraseñas únicas, autenticación multifactor, aplicaciones oficiales y atención ante mensajes inesperados. Detenerse unos segundos para comprobar quién solicita la información puede evitar que un enlace, una autorización o una descarga termine dando a terceros acceso a datos personales y financieros.



