La retirada de EE. UU. de Irak concluyó este 30 de septiembre con la salida de las últimas fuerzas y equipos militares estadounidenses del país, en cumplimiento del proceso acordado entre Washington y Bagdad para poner fin a la misión militar de la coalición internacional contra el Estado Islámico (ISIS). La retirada incluye la región del Kurdistán iraquí, donde permanecían efectivos estadounidenses tras la reducción progresiva de la presencia militar. El Ministerio de Asuntos Peshmerga del Gobierno Regional del Kurdistán había confirmado que la salida de las fuerzas estadounidenses de Irak, incluida esa región, estaba prevista para esta fecha.
El cierre de la misión representa el último paso de un proceso anunciado en septiembre de 2024 por los gobiernos de Estados Unidos e Irak. En una declaración conjunta, ambos países establecieron que la misión militar de la Coalición Global para Derrotar a ISIS dentro de Irak concluiría en un plazo de 12 meses y, como máximo, a finales de septiembre de 2025. El acuerdo contempló posteriormente una segunda fase relacionada con las operaciones contra ISIS en Siria, que podían continuar desde territorio iraquí hasta septiembre de 2026, dependiendo de las condiciones sobre el terreno y de las consultas entre los gobiernos involucrados.
La transición implicó una reducción gradual de las fuerzas estadounidenses en Irak. El informe del Departamento de Defensa correspondiente al segundo semestre de 2025 señaló que la misión había reducido su presencia y concentrado sus operaciones en las áreas de Erbil y Bagdad. Durante ese periodo, Estados Unidos transfirió el control de la base Union III, en Bagdad, a la Misión de la OTAN en Irak. También retiró fuerzas de operaciones especiales de la base aérea de Al Asad y de otras instalaciones cercanas a Mosul.
El mismo informe indicó que las últimas fuerzas estadounidenses abandonaron la base aérea de Al Asad en enero de 2026 y que las fuerzas iraquíes asumieron el control de la instalación y la responsabilidad independiente de la seguridad en la provincia de Anbar. Paralelamente, Washington y Bagdad avanzaron en conversaciones destinadas a definir una relación bilateral de seguridad posterior a la misión de la coalición.
El cambio no supone el fin de la cooperación entre ambos países en materia de seguridad. El Departamento de Defensa informó que Estados Unidos e Irak habían trabajado en una relación bilateral de largo plazo en la que las fuerzas estadounidenses continuarían proporcionando asesoramiento, asistencia y apoyo a las fuerzas de seguridad iraquíes en una capacidad reducida. Durante las consultas realizadas en 2025, ambos gobiernos también discutieron los mecanismos para mantener esa cooperación.
La salida también modifica la estructura de la campaña internacional contra ISIS. El acuerdo de 2024 estableció que, aunque la misión militar de la coalición en Irak terminaría, las operaciones contra ISIS en Siria podrían continuar utilizando una plataforma determinada conjuntamente por Estados Unidos e Irak. El objetivo declarado era evitar una recuperación del grupo en el noreste de Siria mientras avanzaba la transición hacia una relación bilateral de seguridad.
En Irak, la responsabilidad de la seguridad queda ahora en manos de las instituciones y fuerzas iraquíes. El Ministerio de Asuntos Peshmerga señaló antes de la retirada que las fuerzas kurdas mantendrían la coordinación con el Ejército iraquí y que el Gobierno de Irak asumiría la responsabilidad de la protección del espacio aéreo nacional.
La retirada de EE. UU. de Irak culmina así la transición acordada entre Washington y Bagdad: termina la presencia militar estadounidense vinculada a la misión de la coalición dentro del país, mientras la relación entre ambos gobiernos continúa mediante mecanismos bilaterales de cooperación en seguridad.



