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4 de agosto de 2021

La enseñanza de la celebración comunista

El país de los ríos azul y amarillo no fue el primero en el que se fundó un partido comunista. Una larga tradición de ideología y política comunista se había suscitado en Europa con anterioridad, particularmente en los imperios británico, alemán y ruso...
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Niels Rosas Valdez

China, la nación comunista más grande del mundo, celebró ayer el centésimo aniversario de su Partido Comunista, uno de los más longevos de la historia. Por varias razones, el evento fue importantísimo para Xi Jinping y el país milenario. Qué apuntes se pueden mostrar de este acontecimiento.

El país de los ríos azul y amarillo no fue el primero en el que se fundó un partido comunista. Una larga tradición de ideología y política comunista se había suscitado en Europa con anterioridad, particularmente en los imperios británico, alemán y ruso. No obstante, tras la Revolución rusa en 1917, otros en muchos otros estados comenzaron a establecerse partidos comunistas, como fue el caso de China.

En 1921 se fundó el Partido Comunista de China (PCC), cuyos primeros años fueron muy difíciles a raíz de la guerra civil china que se contrajo contra el partido nacionalista o Kuomintang. Finalmente, tras más de dos décadas de combate, el PCC, liderado por Mao Zedong, venció y el Kuomintang tuvo que exiliarse en la Isla de Formosa, conocida hoy en día como Taiwán.

De esta manera, el PCC bajo Zedong fue el grupo político gobernante desde 1949 en el país milenario, lo que marca casi 72 años de gobierno hasta hoy en día. Luego de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en diciembre de 1991, el PCC se convirtió en el partido comunista más importante del globo y el principal referente político de esta ideología.

No obstante, a pesar de tal situación, China no es un país comunista por completo. Desde las reformas económicas liberales de Deng Xiaoping en 1989, en las que se introdujo a la nación asiática al libre comercio mundial, China reconfiguró su sistema económico del socialista (o, mejor dicho, comunismo primitivo de acuerdo con Karl Marx) al capitalista. Esta decisión fue trascendental para que años más tarde, y de manera vertiginosa, el país de los ríos azul y amarillo expandiera su economía y creciera su Producto Interno Bruto alrededor de 10% cada año, algo que ninguna otra nación en vías de desarrollo ha logrado.

El centésimo aniversario del PCC resulta trascendental para el gobierno de Xi Jinping puesto que le sirve para alimentar los sentimientos de una sociedad que ha crecido exclusivamente con la ideología comunista, es decir, nadie en el país conoce otra realidad política. A través de la celebración en la Plaza de Tiananmen- donde décadas atrás se produjo una de las matanzas más atroces de la etapa moderna china – que involucra una serie de eventos, se puede reproducir esta imagen y valores que desea preservar el gobierno chino.

Asimismo, esto sirve también para reproducir una narrativa y una visión de cómo debe operar tanto la sociedad como el gobierno chino, una situación que trae dividendos para el régimen, puesto que permite un control mayor hacia la población. Una herramienta crucial en este esquema es el uso de la propaganda del PCC en donde su mandamás, Xi Jinping, es mostrado como el líder indiscutible, sólido y sin errores de toda una nación y en quien debe recaer el apoyo de la población china.

Es un sistema probado en China y en muchos otros países, como en la Italia fascista, la Alemania nazi y los Estados Unidos de América de Donald Trump; es decir, le ha ayudado sobremanera al régimen del PCC, desde su primer líder Zedong hasta el actual. En México debemos alcanzar a comprender la sofisticada forma de operación en este sentido en el país del Lejano Oriente para estar atentos y denunciar las malas prácticas y saber cómo enfrentarlas en un sistema democrático como el nuestro.

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