Esta semana la Suprema Corte española mantuvo la petición del partido VOX de limitar el voto a aquellos que hayan obtenido la nacionalidad española por medio de la ley de memoria democrática, mejor conocida como la ley de nietos. Esto se da en el marco de grandes protestas en España y las próximas elecciones generales extraordinarias programadas para el próximo 29 de noviembre de este año. ¿Realmente la idea de limitar el voto en un contexto de inestabilidad es capaz de crear mayor certidumbre o puede desencadenar más problemas?
Polémica por el voto en el exterior
El argumento a favor de eliminar el voto de quienes han obtenido la nacionalidad por medio de la ley de memoria democrática se basa en su distancia con la política española. Esto se debe a que en el CERA (Censo de Residentes Ausentes), ha crecido a un nivel histórico de 2.7 millones de personas, estimando que entre el 17% a 21% representan a los de la ley de nietos. En las elecciones de 2023 votó tan solo el 10% del CERA. Esta limitante ha sido promovida por VOX, que recibió aproximadamente 22,680 votos emitidos por esta vía. Mientras que el PP obtuvo cerca de 66,422 votos y PSOE 50,597 votos fueron los más beneficiados.
El problema de la limitante no se encuentra en solo negar el voto a una parte de la población española. Es el crear ciudadanas de “segunda clase” y sentar dicha jurisprudencia las principales amenazas. ¿Qué impide que lo siguiente sea limitar el voto a quienes cumplen ciertas normas sociales o pertenecen a cierto estrato socioeconómico?
Tensiones y protestas en las calles
Por otro lado, el anuncio de las elecciones y su organización se dan en un momento de gran incertidumbre y protestas dentro de España. Esto se debe a que dos de sus ciudades más grandes, Madrid y Barcelona, se han visto envueltas en protestas masivas en las últimas semanas. Sin olvidar la constante amenaza de una huelga general que podría suceder a solo semanas de las elecciones de noviembre durante las campañas electorales.
En Barcelona, se vieron grandes disturbios y enfrentamientos entre manifestantes, algunos de los cuales escalaron a disturbios y detenciones. Mientras tanto en Madrid, activistas mantienen un campamento de más de 1,200 tiendas de campaña en la Puerta del Sol. Al igual que en Barcelona se han enfrentado, pero en esta ocasión, a la oposición de ultras igualmente jóvenes.
La gran diferencia de posicionamiento que vemos hoy en España causan incertidumbre sobre cuál será el resultado de las próximas elecciones. Por el momento, el partido del actual primer ministro, Pedro Sánchez, PSOE se ha posicionado con el 34% de los votos sobre el PP con 22.2% y Vox con 17.1% según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España. ¿Puede que el descontento sea principalmente entre los jóvenes? El padrón electoral se compone principalmente por el grupo de 45 a 64 años con el 38-40%, mientras que los jóvenes de 18 a 29 años son el 11-13%. Es este primer grupo quien es más prominente en las marchas que han expresado descontento y oposición actualmente.
¿Un cambio de rumbo o continuidad?
Los cambios demográficos, el hartazgo social de los jóvenes y los cambios al voto a españoles por la ley de nietos son variables que podrían causar un cambio significativo a las elecciones del 29 de noviembre. Sin embargo, los primeros resultados de precampaña que presenta el CIS muestran otra realidad, muestran una continuidad al gobierno de Sánchez.
or un lado tienes a una España joven demandando un cambio. Por otro, tienes a una España conservadora en busca de mayor selectividad. La gran polaridad ha llegado a las urnas españolas y solo queda esperar y ver cómo la sociedad responderá. El cambio llevará a una España más liberal o conservadora, o en su defecto seguirá en un limbo sin cambios.







