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17 de octubre de 2021
Bajo un esquema basado en el “tapadismo” del viejo PRI, el actual Presidente generalmente “destapa” a las o los candidatos a Gobernador al nombrarlos “superdelegados” estatales...
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Rodrigo Saval Pasquel

Al comenzar el sexenio actual, Morena reorganizó el gobierno Federal para generar una enorme estructura electoral y política sostenida por el presupuesto Federal a través de los múltiples programas sociales ya existentes o creados como consecuencia de un incremento en el gasto público para ampliar la entrega de dinero o apoyos en especie.

El aumento del gasto en programas de apoyo permitió al Gobierno Federal una mayor capitalización política, ya que a través de una estructura nacional conformada por miles de servidores de la nación, se logró condicionar el voto a favor de Morena debido a un esquema de clientelismo político que beneficia principalmente a los llamados “superdelegados”.

Las o los “superdelegados” son figuras clave que realizan, administran e incentivan o bloquean la entrega de estos apoyos federales a través de estructuras estatales. Estos personajes están sujetas al liderazgo del Coordinador General de Programas para el Desarrollo, quien a su vez está adscrito a la Presidencia de la República, por lo que el control político se ejerce de manera centralizada.

Bajo un esquema basado en el “tapadismo” del viejo PRI, el actual Presidente generalmente “destapa” a las o los candidatos a Gobernador al nombrarlos “superdelegados” estatales, ya que la constante exposición y control económico les permite un posicionamiento político único patrocinado por dinero público.

Si algo nos ha dejado claro el actual Presidente, es que su meta sexenal es que Morena mantenga y consiga la mayor cantidad de victorias en las urnas para seguir con su autodenominada “Cuarta Transformación”. Sin embargo, una de las entidades más importantes en términos electorales y económicos en función de poder político es la Ciudad de México, Ciudad donde Morena y la “Tapada” del Presidente sufrieron una inesperada derrota.

A pesar de la enorme cantidad de recursos inyectados a la Ciudad de México en el proceso electoral 2021, gran parte de las poblaciones anteriormente controladas por gobiernos Morenistas dijeron “no” a su reelección, lo que implica un enorme obstáculo en los objetivos del Presidente y su “Tapada”.  

En la Ciudad de México, a nivel alcaldía, el puesto con mayor exposición política debido al constante contacto con la población, y a la administración y entrega de apoyos y gestiones, es la Dirección de Participación Ciudadana o similares. Generalmente las y los Alcaldes, en una suerte de replicar el juego del “tapado”, y copiando las atribuciones de las y los “superdelegados”, asignan en estas posiciones a quienes buscan que los releven.

Sin embargo, la derrota sufrida en el proceso de 2021 llevó a Claudia Sheinbaum a arrebatar de manera astuta este modelo de “superdelegados” locales a los alcaldes a través de un decreto en el que se indica que se crearan Direcciones Ejecutivas de Participación Ciudadana en todas las demarcaciones, y que serán adscritas al gobierno de la Ciudad, asumiendo las tareas que anteriormente correspondían a las autoridades locales.

Es decir, con un decreto y con el mismísimo estilo del Presidente, Sheinbaum supeditó el apoyo social anteriormente atribuido a las Alcaldías, al gobierno de la Ciudad. Por lo que la capitalización política de entrega de apoyos y gestiones será centralizada en su persona en una afrenta al municipalismo, que además debilitará a los gobiernos de oposición en la Ciudad, y le otorgará a ella la posibilidad de recuperar la Ciudad de México, y un mejor posicionamiento político en su búsqueda por la Presidencia de la República en 2024.

Sobre el “cómo” utilizará la Jefa de Gobierno estas Direcciones aún se desconoce. Sin embargo, estas posiciones podrán ser utilizadas de dos formas. La primera, para sabotear la imagen de las y los alcaldes de oposición. Y la segunda, para utilizar recursos que anteriormente eran aprovechados por los gobiernos entrantes para fortalecer a “tapados” afines a Sheinbaum. Lo que es una certeza, es que 2021 – 2024 será un largo trienio para los gobiernos de la alianza en la Ciudad de México.

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